Los hogares y la reproducción social

Por: Redacción 11/04/2018

Para que una sociedad perdure en el tiempo, esta debe asegurarse su propia reproducción. Esto implica el mantenimiento y la regeneración de la capacidad de trabajo de la fuerza laboral, el nacimiento, desarrollo y educación de nuevas personas para permitir el reemplazo de quienes abandonan la esfera laboral por enfermedad, edad o muerte, así como el mantenimiento de los adultos mayores, los enfermos y los dependientes. Estos elementos constituyen el ámbito de la reproducción social, proceso poco estudiado y comprendido en nuestro país.

Una buena parte de dicha reproducción social se realiza dentro de los hogares, los cuales en Panamá distan notablemente de las condiciones ideales que les asignan, desde una visión ideológica conservadora, quienes se proclaman como defensores de la familia.

No solo es cierto, como lo ha destacado el reverendo Adonaí Cortés, que el 85% de los niños viven sin su papá. A la disolución de la familia tradicional se debe añadir que la misma no constituye necesariamente una unidad equitativa, carente de contradicciones. Es así, por ejemplo, que en unas condiciones económicas que prácticamente obligan que los hogares cuenten con dos trabajadores, las mujeres deben atender además de su trabajo para el mercado las llamadas tareas de hogar, lo que hacen sin ninguna remuneración y dentro de un esquema de dominación patriarcal. La encuesta de uso de tiempo de octubre de 2011 mostró que en las áreas urbanas, las mujeres de 15 años y más trabajaron semanalmente en tareas del hogar no remuneradas un promedio de 54.1 horas semanales, cifra que supera en 71.0% al trabajo aportado por los hombres. Además, los miembros del hogar, de acuerdo con esta encuesta, deben utilizar en promedio el 25.2% de su tiempo activo para trasladarse entre los hogares y el trabajo, limitando significativamente el tiempo que pueden dedicar a estar con su hijos apoyándolos, por ejemplo, en sus procesos de educación – aprendizaje.

Se debe agregar que la desigual distribución de la riqueza dificulta seriamente que los hogares panameños puedan cumplir adecuadamente con las funciones de la llamada reproducción social. Es así, por ejemplo, que de acuerdo con estadísticas de la FAO, cerca del 22.0% de los niños panameños menores de 5 años sufre de algún tipo de desnutrición (bajo crecimiento). Las dificultades económicas de los hogares también están vinculadas, como es sabido, con los altos niveles de deserción escolar observados en el país.

Teniendo en cuenta que una parte de la reproducción social se debe realizar, en principio, por medio de los servicios sociales que deben ser entregados por el Estado, encontramos nuevos problemas. Estos se refieren al deterioro de la educación y la salud pública, los cuales afectan más directamente a los hogares económicamente vulnerables, creando, además, una tendencia a que muchas familias de los sectores medios hagan el esfuerzo de lograr dichos servicios en forma privada, lo que introduce un mayor estrés en estos hogares.

A final de cuentas, la verdadera protección a los hogares no pasa por una defensa ideológica – conservadora de estructuras inexistentes. Pasa, eso sí, por la lucha comprometida por la justicia social y la equidad de género.

Economista.