Los valores están perdiendo su fuerza

Por: Redacción 12/04/2018

Es de gran preocupación cómo los valores están siendo desplazados en los principales lugares donde se inculcan. También cómo las nuevas generaciones están dando más importancia a malos hábitos y antivalores, lo más preocupante es el creer que están en lo correcto al hacerlo. La sociedad moderna ha cambiado la forma de educar, dando más libertinaje a sus hijos, en edades cruciales de aprendizaje y formación, por simple descuido o una de las mayores razones, la falta de tiempo, por la demanda de horas de trabajo, quedando así las escuelas como segundo recurso en su formación de valores, las cuales, día tras día, se vuelven menos eficaces debido al desinterés profesional de muchos profesores, también, tomando en cuenta, que si la educación base viene de la casa, al llegar un niño con la ausencia total de valores, desvía a los otros de su camino de formación y por la falta de una buena inculcación de los mismos, metafóricamente se daña todo el rebaño.

Para corregir este problema de raíz, los padres, antes de adquirir la gran responsabilidad de traer un niño al mundo, deben tener sus valores morales y éticos bien madurados, siendo capaces de inculcarlos y proyectarlos a sus hijos de la forma más sólida posible, facilitando el siguiente paso que es la educación en la escuela, donde eviten desviaciones por malos ejemplos, por lo tanto, sean ellos mismos agentes de cambio para sus compañeros. Los profesores, a su vez, al elegir ser maestros, lo hagan con el valor más importante, al querer desarrollar una actividad, por tanto tiempo, esa es el amor, si un maestro está completamente comprometido con su labor, dará el mejor ejemplo y será agente de cambio en sus alumnos, también, a su vez, ser ejemplo para sus colegas, hablando o aconsejando, aquellos a los que vea desanimado o con falta de amor por su profesión.

No es un problema que será fácil de corregir, requiere tiempo, pero lo más importante, constancia y compromiso, valores fundamentales, en este cambio. Si ya eres adulto, nunca es tarde para un gran cambio, solo se tiene que tener la firmeza para perseguirlos hasta su exitosa culminación. Además no ha habido el primero que se queje de los buenos resultados y más si te mejoran como ser humano, tu trato con tu prójimo. Volviendo este mundo en una sociedad próspera, de entendimiento por el prójimo y apoyo mutuo.