Diputados y Ejecutivo, encasquillados

Por: Redacción 18/04/2018

Ahora sí llegamos a donde íbamos. Dos órganos del país enfrentados como en las tiras cómicas, ¡qué espectáculo más patético! La crema y nata midiendo fuerzas. El pueblo quiere, exige que digan ¿qué es eso, cómo se come y digiere? ¡porque no comprende nada!

Parece que la Asamblea ha perdido u olvidado por qué existe, lo lamentable de esto es que hay que reconocer que no todos los diputados son iguales, los hay muy buenos (aunque se pueden contar con los dedos de una mano y sobran) y todos quedan embarrados por la conducta de la mayoría.

Ahora bien. No sabemos a ciencia cierta cuál es el problema con el Ejecutivo, pero se está acercando a pleitos infantiles en mente de adultos, no me diste, no te doy, "no fitin" dicen los pela'os. La justicia clama por dos funcionarios que no llegan y las partidas por una firma que no se traza. Hoy en día, el micho come en el mismo plato con el perro, a pesar de que uno ladra y el otro maúlla y estos que hablan el mismo idioma no se ponen de acuerdo.

Es increíble la falta de tolerancia que tenemos los humanos y no cualquier humano, sino personas con cierto grado de preparación que a veces no vemos muy claro por su comportamiento, no obstante, como servidores públicos elegidos por el pueblo para desempeñar una labor específica para el bienestar común, tienen la responsabilidad de cumplirlo a cabalidad porque nuestros impuestos pagan sus salarios, así de sencillo se explica esta situación en la lengua de Cervantes.

Está comprobado, una vez más, la paciencia y tolerancia de este noble pueblo que confía más en la misericordia de Dios que ve lo interior del ser humano y lo deja correr para ver hasta dónde llega en su ignorancia dando coces contra el aguijón. Después no nos quejemos cuando veamos el cielo nublado amenazando un vendaval.

Es lamentable ver que personas responsables de conducir al pueblo o al país por senderos de justicia, paz y prosperidad decidan enfrascarse en sus intereses personales sin importarles las de Juan Pueblo que con sus votos lo colocó donde está y le paga su sueldo.

Pero lo peor de todo esto es el mal ejemplo que están ofreciendo a las futuras generaciones que ya de por sí adolecen de muchos valores éticos y morales, que en lenguaje popular diríamos: "tras que el niño es llorón y lo pellizcan".

Amanecerá y veremos cómo siguen midiendo fuerzas estos dos órganos encasquillados.

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