Merci, ¡Macron!
Recientemente pude conocer cifras alarmantes de cómo ha descendido no solo el catolicismo en Europa sino que también en Latinoamérica, países como España y Chile que habían tenido una trayectoria de fe católica que servía de ejemplo a otros países del mundo, hoy va en descenso la fervorosidad. Con la visita del papa Francisco a Chile en el año corriente se pudo observar que la feligresía ha disminuido, según la última encuesta dada a conocer en 2015, la cifra calculada de católicos en Chile se encuentra en un 60%.
Mencionado lo anterior, me complace poder expresar mi breve opinión sobre lo mencionado por el presidente Macron (presidente de la República de Francia) en esta semana sobre la necesidad de un mayor vínculo del Estado francés con la Iglesia católica francesa, los noticieros católicos divulgaron la nota rápidamente, sorprende que en la actualidad un mandatario europeo mencione que se necesita mucho de la Iglesia, sorprende pero también llena de alegría que todavía los valores por los cuales Europa cristianizó a América estén presentes.
ACI Prensa (noticiero católico) en la nota periodística resaltó la reunión de Macron con la Conferencia Episcopal de Francia, en la misma, el funcionario expresó: “Desafiamos a los escépticos de ambos lados. Y si estamos aquí es sin duda porque compartimos un sentimiento de que el vínculo de la Iglesia y el Estado se ha deteriorado, y que es importante para nosotros y para mí repararlo”.
¿Por qué se ignora a Dios en el proceso de desarrollo socioeconómico del mundo? ¿Por qué en las escuelas no se quiere hablar de Dios ni de la Iglesia católica? ¿Por qué los mismos gobiernos quieren acallar todas las voces que llamen a una íntima comunión del ser humano con todo acuerdo internacional? ¿Por qué dentro de las multilaterales organizaciones internacionales se margina a la representación diplomática de la Santa Sede? Nos encontramos en una sociedad global que quiere inculcar principios equivocados con el falso eslogan de los derechos humanos y la equidad social.
Macron es un personaje político muy reconocido en Europa por ser un joven estadista que sí quiere promover el desarrollo humano, quiere tomar en cuenta la grave problemática del cambio climático y de refugiados. En una conversación telefónica entre el papa Francisco y Macron el año pasado discutieron ambas problemáticas que afectan a países desarrollados, no obstante también es de recalcar que en gran medida afectan a los países más pobres.
El funcionario francés no está desconectado ni desorientado de sus declaraciones, a continuación comparto, en base a documentos del Magisterio, la íntima conexión que debe tener el Estado y la Iglesia.
En la carta encíclica del papa Benedicto XVI titulada “Caritas In Veritate” (Amor en la verdad) en el numeral 16 el manifiesta: En la populorum progressio, Pablo VI nos ha querido decir, ante todo, que el progreso en su fuente y en su esencia, es una vocación. “En los designios de Dios, cada hombre está llamado a promover su propio progreso, porque la vida de todo hombre es una vocación”. Esto es lo que legitima la intervención de la Iglesia en la problemática del desarrollo.
También el papa Benedicto XVI nos menciona en su otra carta encíclica “Deus Caritas Est” (Dios es amor) numeral 28: Para definir con más precisión la relación entre el compromiso necesario por la justicia y el servicio de la caridad, hay que tener en cuenta dos situaciones de hecho: El orden justo de la sociedad y del Estado es una tarea principal de la política. Un Estado que no se rigiera según la justicia se reduciría a una gran banda de ladrones dijo una vez Agustín (…) La Iglesia, como expresión social de la fe cristiana, por su parte, tiene su independencia y vive su forma comunitaria basada en la fe, que el Estado debe respetar. Son dos esferas distintas pero siempre en relación recíproca.
En el Catecismo de la Iglesia católica numeral 1921 expresa: la autoridad se ejerce de manera legítima si se aplica a la prosecución del bien común de la sociedad. Para alcanzarlo debe emplear medios moralmente aceptables.
Francia, a través del presidente, ha ejercido un liderazgo actual en la Unión Europea, con estas declaraciones, sin lugar a dudas, reanima a la feligresía católica en Europa, que corre el riesgo de ser minoría por esa mezcla religiosa y cultural que se tiene en los países de la Europa Occidental. Más presidentes de la mentalidad de Macron se necesita en Latinoamérica ¡Gracias Macron, por revivir la fe católica en Europa!
Licenciado en Relaciones Internacionales.