Efecto halo II

Por: Redacción 25/04/2018

En el contexto de la primera vuelta electoral presidencial costarricense, del presente año 2018, fue publicado un artículo, de mi autoría, intitulado "Efecto halo", en el diario Panamá América, en el que analicé los resultados de la referida primera vuelta, especialmente por el triunfo de un cantante y presentador evangélico, así como también sobre el posicionamiento de las iglesias evangélicas costarricenses en cuanto al acceso y posesión del poder secular, máxime porque es un principio del Evangelio que "el Reino de Dios (Jesús) no es de este mundo".

Invito, a mis dilectos lectores, a que busquen y lean dicho artículo de opinión que nos servirá para ampliar, complementar o comprender el presente artículo, luego de conocerse los resultados de la segunda vuelta electoral presidencial costarricense en la que el referido candidato evangélico obtuvo 39.26% de los votos válidos, frente al candidato oficialista que obtuvo 60.74%, sin menoscabo de que esta elección estuvo marcada por un ausentismo ("abstencionismo") del electorado costarricense que rondó el 33%. Sobre esta elección, tanto dentro como fuera de Costa Rica, muchos enfocan sus análisis, sobre los temas que son de su especial interés, para luego conjeturar, cual si fuesen dogmas o leyes escritas en piedra, sobre los "porqués" de estos resultados.

Como cualquier torneo electoral latinoamericano, diferentes son las razones por las que los ciudadanos votan por las respectivas candidaturas, por ende, teniendo en cuenta que uno de los temas insignia de ambas candidaturas presidenciales costarricenses fue la aprobación o no de los "derechos LGTB", es absurdo y engañoso afirmar que la mayoría del pueblo costarricense está a favor de la ideología de género porque ganó el candidato presidencial que está en pro de ella o afirmar que dicho pueblo está en contra de esa ideología de haber ganado el candidato que es contrario a ella.

En este punto, cabe reiterar o precisar que las decisiones sobre la aprobación o no per sé de los "derechos LGTB", en las perspectivas usuales (matrimonios, adopciones, etc.), no es competencia del Ejecutivo, sino del Legislativo (mediante las leyes) y del Judicial (conociendo de demandas de inconstitucionalidad), por ende, lo que hicieron, unos y otros, de irse a favor o en contra en el tema referido, fue bastante manipulativo y demagógico.

En definitiva, de la elección costarricense se aprende que es impropio o incoherente presentarse, ante los pueblos, como los "non plus ultra", so pretexto, principalmente, de "cruzadas de valores", sin tener experiencia, conocimiento y capacidad comprobada y comprobable para liderar, administrar, guiar y consensuar, máxime por la amplitud y complejidad de asuntos que son inherentes a los Estados sociales democráticos de derecho (respeto de la dignidad humana, estabilidad, lucha contra la corrupción, seguridad, desarrollo, etc.).

Abogado