¡Ya es muy tarde para rectificaciones!

Por: Redacción 30/04/2018

El Partido Panameñista, principal aliado de la Alianza gobiernista que todavía suelen llamar "El Pueblo Primero", es el mismo viejo partido asmático y caduco que ha extirpado de la conciencia pública casi todas las esperanzas. Hay un hecho bien simple de decir que nos ahorra muchas consideraciones y que nadie podrá honestamente negar; este hecho es, hoy por hoy, la perfecta desconfianza que sienten los panameños por la política y los políticos, sobre todo lo que se refiere al desgobierno del señor Juan Carlos Varela. Está comprobado que los panameños (y panameñas) no esperan del actual régimen nada nuevo. Ahora la pregunta oportuna: ¿Dónde ha aprendido el pueblo panameño esa desconfianza? Evidentemente, en los actos de aquellos partidos que ha tenido desde hace más de 50 años ante sus ojos. Estos partidos han sido los grandes fabricantes de la desesperanza panameña; la han producido a torrentes, han inundado de ella el área nacional.

Ahora bien, ¿puede en serio creerse que quepa gobernar sin un mínimo de confianza? Por no gozar de este mínimum de confianza, no pueden gobernar los partidos coaligados en el poder: Panameñista, Popular, "grupo guacho" y otros que se limitan, supuestamente, a cuidar el orden público. Ningún problema hondo puede ser atacado ni en la economía ni en la administración gubernativa ni en la seguridad pública y privada ni en la salud ni en la educación pública.

Como bien lo han señalado graciosamente las encuestas de opinión pública y los medios de comunicación, los ministros y ministras del presidente Juan Carlos Varela se constituyen en centinelas puestos a la puerta de los despachos para impedir que entre a estos asunto alguno de importancia.

¡Adquirir esa mínima porción de confianza pública es una misión imposible, ya es muy tarde! Lamentablemente, al régimen del señor presidente Juan Carlos Varela ya no le queda tiempo ni opción alguna para rectificaciones (para ello, ¡se acabó la cosa!). Entonces, ¿qué hacer? Sencillamente, al pueblo solo le quedan dos opciones: seguir soportando la vergüenza y la pesada carga que representa este desgobierno corrupto e incapaz o sacudirse el yugo de la corrupción e incapacidad política mediante un activo Movimiento Patriótico Nacional que desemboque en una asamblea constituyente.

En todo caso, es importante trazarle a Panamá un nuevo estilo de acción porque nuestro país canalero ha venido convirtiendo el tiempo útil en siesta, en paseos y en inercia, debido, particularmente, al nepotismo, la incapacidad y la corrupción en el Gobierno. El hecho de lograr un empleo fácil en el Gobierno, ya sea por razón de relación familiar (nepotismo), favoritismo o por influencia política (espacio político), pareciera haber ablandando la voluntad del empleado público y se ha venido extendiendo una especie de autoindulgencia nacional para no hacer las cosas, para hacerlas a medias o para rodear todas las actividades, especialmente las del Estado, de un desgano o indiferencia general.

Corresponderá, sin duda, al próximo presidente de la República (2019-2024) asumir el patriótico compromiso de reflejar no solo una política de gobierno coherente, sino también un temperamento, un ritmo de acción y de trabajo, y una sensibilidad para ver y entender.

Y eso obedecerá esencialmente al carácter, al coraje y a la propia personalidad del futuro mandatario, quien, por su probidad, capacidad, honestidad y dinamismo, debería estar especialmente dotado para la acción creadora.

*Pedagogo, escritor, diplomático.