Una ley sin trascendencia alguna
Acaba de ser aprobada en la Asamblea Nacional la ley que, según sus proponentes y actores, es la punta de lanza para la solución de los problemas por los que atraviesa el agro panameño. Analizando su contenido, es fácil percatarse de que se trata de más de lo mismo, manteniendo las estructuras contempladas en la Ley 12 de enero del 1973, que crea el Mida y otras dependencias, por lo que nos preguntamos si es esta la organización requerida para el sector público agropecuario en pleno siglo XXI. Desde luego que no. Como tampoco ligar aspectos que no tienen que ver con lo que se denomina "producción agropecuaria" "o de bienes agropecuarios" porque el sector no solamente produce "alimentos". Mezclar aspectos como ruralidad, alimentos, nutrición, con PRODUCCIÓN no tiene sentido. Temas que deben ser considerados dentro de otros parámetros, dada su importancia, en el desarrollo social de algunos grupos que, por distintas razones, tienen rezagos culturales y requieren de un tratamiento especial.
El sector agropecuario de Panamá requiere se le proporcionen ajustes necesarios acordes con su finalidad de producir para poder competir, mismo que seamos un pequeño país, y producir rubros donde tengamos ventajas y podamos ser competitivos. Y, de ninguna manera, mantener el "statu quo" como lo prevé la nueva ley.
Pensar que con acuñar términos como "soberanía alimentaria, seguridad alimentaria" se resuelve todo es un total engaño, un entretenimiento, una pérdida de tiempo, en contra de lo pactado en tratados multilaterales y bilaterales. Muchos de los cuales están a la vuelta de la esquina para su cumplimiento, dado que el periodo de gracia se está acabando. Pareciera que son los grupos de importadores que desean que Panamá se mantenga en ese estado para ellos poder justificarse.
Lo que se requiere es una ley que organice al sector público agropecuario (SPA) dentro de un marco que el Estado sea un facilitador y colaborador, donde se fomente la producción a niveles que pueda atender la demanda interna y también acceder a nuevos mercados para su beneficio, dentro de todas las formas posibles.
Mantener el Estado "productor", previsto en la reciente ley, es un atraso que lo va a llevar a su desaparición. El sector requiere de una gestión empresarial, con la menor incidencia del Estado, a través de las agrupaciones de productores por rubros, los que en forma organizada definan políticas adecuadas para ese fin. El Estado tiene tareas puntuales que cumplir para que la producción no tenga obstáculos. Pero vemos que existe una tendencia marcada a esa figura, estatista. Por ello debemos hablar de "soberanía de producción" si es que queremos tener algún lema.
Médico veterinario.