Las elecciones del 5 de mayo de 2019

Por: Redacción 14/05/2018

A la juventud –desde las aulas escolares, los libros y la tribuna pública- hemos hablado de sus derechos, mas nunca con mayor énfasis que de sus deberes. Hemos hablado de libertad, pero aparejándola siempre con un hondo sentimiento de responsabilidad. La idea de patria está en las mejores palabras de la juventud, pero más profundamente en su sentimiento, y asimismo la convicción cristiana es en su corazón donde se asienta. Las pasiones han envenenado el ambiente nacional e internacional, pero la generosidad y alteza de miras de la juventud han de obrar como antídoto de tan tremenda aflicción. Frente a la violencia, el odio, la crueldad, el crimen, el mercado de drogas, el desprecio por el ideal, ha de erguirse la juventud panameña con la bandera del respeto por todos los grandes valores humanos, y ha de luchar por la justicia, por el decoro, por el afianzamiento de las normas democráticas, y ha de entender que lo afectivo tiene, por lo menos, tanta importancia como lo intelectual.

Juventud y esperanza son para nosotros dos palabras sinónimas. Una juventud sin ilusiones, sin riqueza espiritual, sin anhelos generosos, sin nobles utopías, es una pobre juventud. La juventud es claridad, es impulso creador, es expansión. No puede caber en ella el gesto del odio.

En el mundo incierto de hoy oímos decir a menudo que todos los valores han cambiado. La juventud panameña debe tener cuidado al aceptar, sin beneficio de inventario, tan grave afirmación. Si en lo económico puede advertirse un total trastorno de las leyes que se consideran inmutables, no puede en manera alguna, sostenerse que en lo moral haya ocurrido semejante cataclismo. Por el contrario, podemos afirmar que los valores morales son eternos. La verdad y el bien tienen hoy un idéntico valor al que tuvieron más de 2000 años atrás. Lo cierto es que las virtudes ni los vicios del género humano han cambiado en su esencia en el transcurso de los siglos.

Las bellas acciones permanecen siempre bellas a lo largo de los tiempos, y los pecados capitales se mantienen firmes en su fondo y en su forma. La lealtad enaltece y la traición enloda hoy como en los días de Judas. Lo que entonces degradó degrada hoy también, y lo que entonces ennobleció ennoblece igualmente en nuestra época. La dignidad humana se rige por unos mismos principios, y la villanía no cambia sus características. Podríamos agregar, también, sin temor a equivocarnos que, a pesar de tantos siglos transcurridos, el valor sigue siendo la cualidad máxima del hombre, y la dulzura la máxima cualidad de la mujer.

La patria pide a la juventud panameña honestidad de procederes, entereza, estudio y trabajo. Su vida será la respuesta a ese llamamiento. Darle una dirección meditada, consciente, responsable; defender la integridad de su espíritu; poner fe, ardorosa fe, en las fuerzas espirituales y morales que aletean en el fondo de su conciencia, es un compromiso sagrado de la juventud de la patria.

Finalmente, los jóvenes que por primera vez harán uso del sufragio para elegir al presidente de la República, diputados, alcaldes y representantes de corregimientos, la cita con la patria el domingo 5 de mayo de 2019 será su primer reto cívico. ¡Recordemos que la vida de la Nación panameña es una bella aventura, y no serán nuestros jóvenes quienes hagan de ella un vulgar episodio!

*Pedagogo, escritor, diplomático.