Periodismo en crisis
Mi reciente participación en la reunión de medio año de la Sociedad Interamericana de Prensa desarrollada en Medellín – Colombia, me dio la oportunidad de conversar con el maestro Javier Darío Restrepo. Experto en ética periodística, catedrático de la universidad de los Andes y columnista en diversos diarios como: El Tiempo, El Espectador, El Colombiano y El Heraldo. Durante la plática, este ilustre periodista colombiano comparte y aprueba mi hipótesis “El periodismo está en crisis”. No hay dudas de que el maestro Restrepo cuenta con una extensa experiencia en el mundo periodístico. Por eso, tampoco dudé en aceptar su afirmación. Sin embargo, el problema es más profundo. Lo lamentable es que la sociedad no presta atención a la gravedad del asunto y se satisface con informarse todos los días, sin saber qué nivel de objetividad existe en las noticias que nos presentan los medios de comunicación. “El problema del periodismo que existe en todos los países es el esquema financiero de los medios de comunicación. La estructura actual de las finanzas de los medios está agrietando su credibilidad y un medio sin credibilidad no merece existir”, me comenta con evidente sabiduría Javier Darío Restrepo. Algunos sucesos que debemos tomar en cuenta para confirmar la crisis que vive el periodismo en muchos países latinoamericanos son los recientes sucesos por los que han pasado algunos diarios impresos. En Panamá, por ejemplo, podemos citar el reciente conflicto del grupo Gese, que por más de un año fue incluido en la Lista Clinton” por la supuesta vinculación del dueño de esta empresa de comunicación en delitos de blanqueo de capitales. Esta situación obligó a los directivos de la empresa a despedir empleados, periodistas y reporteros. Además, fue necesario reducir la impresión de ejemplares y eliminar la circulación de los periódicos los fines de semana, entre otras acciones de contingencia. Por otro lado, también en la tierra istmeña, el grupo editorial Epasa ha sufrido por muchos años el desprestigio del sector económico y gubernamental, al momento que “el Ministerio Público formuló cargos de blanqueo de capitales a personas jurídicas, dos personas naturales y una firma de abogados en la investigación denominada ‘New Business', sobre las transacciones efectuadas para la compra de Editora Panamá América (Epasa) en el año 2010”. Se informó o desinformó mucho sobre la supuesta compra de esta editora con dinero del Estado panameño. Ocho años después, esta situación todavía no ha sido comprobada. Mientras tanto, el descrédito que digieren estos medios de comunicación ha causado un declive en la facturación de publicidad. Las transacciones financieras de sus empleados en los bancos donde mantienen sus cuentas se frustraron. Las entidades financieras cerraron créditos por temor a que los empleados fueran despedidos. ¿Quién resarce el daño?
Es también muy cierto que, en los últimos cinco años, muchos medios televisivos han despedido colaboradores, entre ellos periodistas y reporteros gráficos. La excusa, quizás válida, es que su situación económica y financiera es paupérrima y las ganancias a fin de cada año no son las más agradables a los bolsillos de los dueños. En este caso, es muy probable que les haga falta la facturación de la publicidad gubernamental, la que, por cierto, no ha sido tan expedita por el gobierno de turno en comparación con los anteriores. De igual forma, haciendo un balance rápido de la situación en los medios radiales (emisoras) que, por sus características especiales, es necesario resaltar que en sus programaciones muy pocos mantienen noticieros institucionales o propios de la misma empresa radial. Obviamente, es más fácil vender a un periodista un espacio radial para que realice un noticiero que pagarle por sus servicios profesionales como periodista o reportero.
En consecuencia, podemos concluir que la crisis del periodismo es económica, laboral y ética. Este conjunto de conflictos de intereses es preocupante. Más aún, cuando la llegada de los medios digitales no tiene una regulación jurídica sobre lo que se publica y tampoco conocemos quién o quiénes son los que están detrás del negocio o la noticia. En este momento es cuando debemos reflexionar sobre la posibilidad de retroceder un poco y ver lo malo que hemos hecho. ¿Cuál será el futuro del periodismo?
Periodista.