¡Usted tiene derecho!
El sistema tenebroso imperante le ha hecho creer que usted no tiene derecho a la felicidad, ya que ella es imposible, inalcanzable, fruto de ilusiones falsas. Heredamos una mentalidad fatalista, basada en la creencia de una impotencia radical que arrastramos, en la que frases como "no es posible", "jamás lo lograrás", "otros lo han intentado y han fracasado", "yo no puedo", "solamente algunos privilegiados pueden", nos mantienen anclados viviendo en una rampante mediocridad. Hay una especie de hipnosis colectiva mantenida por muchos elementos que componen las fuerzas de poder mundanas, en la que se nos ha hecho creer que solo los de una raza, condición social, o países determinados pueden triunfar. Creemos, y esa es nuestra falsa visión de la realidad, que valemos por el color de la piel, las cosas materiales que tenemos y el poder humano que podemos adquirir. ¡Qué falso es eso! Satanás, el padre de la mentira, nos mantiene así engañados. El poder de la sugestión, por el cual algunos hipnotizadores hacen que una persona tirite de frío en un lugar de 30 grados de temperatura, o viceversa, hacer sudar a una persona en un ambiente de 2 grados, o incluso hacer levitar horizontalmente, es una fuerza impresionante que puede enfermarnos o sanarnos inclusive. Todo depende de cómo usemos esa energía mental. Usted tiene una fuerza interior, la misma que animó a Bolívar a cruzar los Andes con su ejército, a San Ignacio de Loyola a fundar la Compañía de Jesús, o a Francisco de Asís a dejarlo todo y crear la Orden de los Frailes Menores. La misma de Einstein, Teresa de Calcuta, Pavarotti, Gabriela Mistral, Churchill, Pablo Neruda y otros que han hecho tanto bien a la humanidad en diferentes campos.
Usted tiene derecho a romper estos esquemas mentales, estos barrotes del alma que no nos dejan usar la imaginación, visualizar una situación mejor, y usar nuestras fuerzas interiores para desarrollarnos mentalmente. Usted tiene derecho a sentir complacencia diariamente en algunas cosas que están ahí y que merecen ser festejadas, desde un desayuno con su familia, a respirar el aire fresco, tener un rato de quietud en la oración, o tener una lectura profunda de su autor preferido. Tiene derecho, por lo tanto, a romper el mito creado por miles de mensajes del mundo y suyos que han bajado su autoestima, que va acompañada por palabras negativas como "soy un aburrido, fracasado, torpe, perezoso, feo, perdedor, despreciable y fracasado". Estas palabras se repiten muchas veces en un día y crean una imagen negativa suya.
Usted tiene derecho a reclamar los momentos que Dios le regala y que el espíritu del mal le quiere arrebatar. Pídale al Señor le dé fuerzas para realizarse plenamente en la vida, ya que con Él usted es invencible.