La justicia 'bipolar' de Panamá
De las definiciones más apropiadas para el término "justicia" está el decir que significa "dar a cada quien lo que le corresponde". Algunos dicen que "la igualdad" peleada en la Revolución Francesa es en cierto sentido "la hermana mayor de la justicia". Con ello se intenta decir que "lo que no es igual para todos, ya (solo por ello) simplemente no es justo" (no es justicia). No creo que haya un solo abogado penalista que pueda decir que en Panamá hay justicia igualitaria. No creo que haya uno que no vea el nivel de selectividad con la que están actuando algunos en el Ministerio Público y ya hoy día de forma cínica y desproporcionada. Literalmente (y a pesar de muchos valiosos funcionarios del MP) vivimos momentos de muchos fiscales altamente bipolares. Fiscales que tienen por criterio en ciertos casos, que recibir 20 mil dólares de un contratista del Estado es suficiente para meter preso a un Julio Miller (aunque haya 200 justificantes) por "blanqueo de capitales", pero recibir 12 millones de dólares de Odebrecht es algo que ni remotamente llama su atención.
Tenemos fiscales que consideran que dar un cheque de $150 mil de sus fondos (caso Financial) es un indicio gravísimo que requiere detención preventiva inmediata, pero en otros casos, a otros empresarios más amigos del poder, mejor hacerles "acuerdos de colaboración eficaz (donde no aportaron una sola información nueva, no pagaron un día de cárcel y la multa que se les puso la pueden pagar "a crédito" y con contratos que le dará el Estado). Es decir, el castigo es que "ganarán un poquito menos de lo planeado". (Caso Odebrecht, Blue Apple, etc.).
Los fiscales actúan con bipolaridad cuando ante casos de blanqueo y exactamente en el mismo caso, y valga decir por exactamente el mismo delito para el adversario es inmediata detención y al amigo no le ponemos medida alguna o es la medida más leve de todas. Esa falta de igualdad no es justicia (caso Odebrecht, Lasso, etc. y caso pinchazos, en los que incluso un confeso es nombrado diplomático en Estados Unidos). Los fiscales de mi país actúan de forma bipolar cuando en unos casos hacen conferencias de prensa para enlodar a quien se les ocurra y en otros casos se acuerda que "no puede dar declaraciones por reserva del sumario" (caso Lasso y partidas de diputados y representantes también del partido gobernante).
Nuestra justicia bipolar va a tener que explicarnos ¿por qué un cheque de Odebrecht de la exacta misma cuenta es en unos casos coima y blanqueo y otro cheque de la misma cuenta es "una simple donación", a pesar de no haberse dado en época de campaña y haberse escondido en 4 bancos y 3 países? Bipolar es mi justicia cuando hacen conferencias de prensa y videos quejándose de "demoras de expedientes en la Corte" y por el otro lado, ellos mismos manejan investigaciones de 3 y 4 años que no envían nunca y piden extensiones absurdas.
Bipolar es nuestra justicia cuando a decenas de personas y a un exdiputado en Chiriquí le reemplazan pena por multa y cambian medidas cautelares por posesión de arma de fuego, pero un exdirector de la Policía tiene casi 4 años preso por armas de colección (caso Gustavo Pérez). Tengo una justicia en la que 7 directivos de una entidad del Estado votan igual en una junta directiva por una contratación y ellos (fiscales) deciden que a uno lo meten preso y a otros no los procesan siquiera (caso Frank De Lima). Lo anterior hace innegable que nos enfrentamos a una justicia claramente desigual y bipolar. Una altamente vengativa con sus enemigos y la otra ni decir de amable y colaboradora con sus amigos.
Espero no ver esa bipolaridad en aquellos que hoy se ríen y gozan lastimando toda garantía procesal y quizás en tan solo 11 meses sean los máximos defensores de derechos humanos y el debido proceso
Abogado. Presidente de la Asociación Panameña de Abogados (Apap).