Buena suerte, presidente
Hace 18 años, exactamente el 22 de abril de 2000, un comando de agentes federales —fuertemente armados— irrumpieron en la humilde vivienda de la familia González y arrancaron por la fuerza al niño cubano Elián para entregarlo a su padre en Washington (léase mejor a Fidel Castro en La Habana).
Este ilegal secuestro que se realizó de forma brutal, arrastrando tras ellos a todo el que se resistiera a su dudosa "humanitaria" misión, que además incluyó pisotear y vejar a un pequeño grupo de mujeres en oración (que se encontraba a esa hora de la madrugada en el pequeño jardín de la casa), se realizó quebrantando todos los derechos civiles e individuales de esa familia y de toda una comunidad porque además aún quedaban pendientes varias apelaciones judiciales.
Esta bochornosa maniobra de parte del gobierno del expresidente Clinton fue aclaratoria del proceso del "caso Elián" y quedará para siempre en la memoria colectiva del país y habría que señalar en primer lugar a la fiscal general de la Nación, la nefasta Janet Reno, que entregó la justicia a una de las administraciones más corruptas de la Historia de los Estados Unidos (EE.UU.).
Esta mañana del 11 de junio, esa imagen regresó a mis retinas al ver cómo extraditaban al expresidente panameño Ricardo Martinelli, que fue, sin duda alguna, uno de los mejores amigos y aliados de nuestro país. En su trayecto hacia el avión que lo trasladaba a Panamá, iba innecesariamente encadenado y lo rodeaban esos mismos agentes federales" que, como en el "Caso Elián", no están sirviendo a los mejores intereses de EU, por el contrario, sirven a oscuros y espurios propósitos de malsanas venganzas.
Es un acto criminal entregar a un hombre encadenado a su más acérrimo enemigo, violentando así el acuerdo de Naciones Unidas en la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes y del cual EE.UU. es firmante. Este acuerdo de la ONU deja muy claro: "Ningún Estado Parte procederá a la expulsión, devolución o extradición de una persona a otro Estado cuando haya razones fundadas para creer que estaría en peligro de ser sometida a tortura".
Hoy ya Don Ricardo está en la cárcel El Renacer en manos de su adversario político, como político ha sido todo este proceso de extradición. Todos estamos en vigilia y procuren que allí le respeten al expresidente Martinelli todos sus derechos, porque si "algo" le pasare, los Estados Unidos de América no tendrá cara que dar y nos llenará a todos de vergüenza.