Un planeta sin armas nucleares
Hay hechos que señalan las transformaciones de las sociedades, desde la aparición del hombre hasta la poderosa Roma que con el tiempo resaltó sus grandes proezas y triunfos, pero desafortunadamente, vio la historia su propia caída por la insensatez de gobernantes incapaces de proyectar mejoras en beneficio de sus ciudadanos. Dos fechas marcarían el principio y el fin de la Era del Impero Romano, 476.A.C. y en 1453, que serían recordadas por generaciones en todos los países del mundo.
500 años después, el mundo civilizado vivió dos grandes conflictos bélicos donde muchas personas murieron por causas diversas, algunos argumentaban el deseo de libertad, otros el control de naciones que se enseñoreaban en ser las máximas naciones como potencias para mantener el control de la humanidad, sin embargo, los errores fueron costosos, más con el cierre o la conclusión de la Segunda Guerra Mundial, como lo fue el bombardeo del 6 de agosto de 1945 sobre Nagasaki e Hiroshima, donde no se pudo contabilizar la enorme cantidad de vidas que murieron y las consecuencias que habría para la población como en el aspecto de la salud donde aparecerían muchas enfermedades como producto de las radiaciones de la bomba atómica.
Los hechos fueron desastrosos, pero la década de los 50 con la Guerra de Corea y la década de los años 60, un conflicto ponía en relieve el poderío del mundo donde Estados Unidos se vio envuelto como lo fue la Guerra de Vietnam. Lo cierto es que significó una buena cantidad de años, donde mantuvo su control, pero que al final pagó el precio más caro en vidas humanas y miles de dólares en una guerra que nunca le favoreció.
No se puede olvidar este momento en que la humanidad estuvo al borde de una tercera confrontación mundial, pero que nunca se dio ya que ante diversos movimientos en el lado de Europa y en el mundo, el desarme nuclear se centró en el tema mundial, hecho que concluyó con la caída del comunismo en la antigua Unión Soviética y el inicio de la era de la globalización, el día de navidad, 25 de diciembre de 1991, cuando renunciaba al puesto presidencial Mijaíl Gorbachov y asumía el control de la nueva federación rusa, el presidente Boris Yeltsin, quien asumiría el control de la nueva Unión Federativa Rusa.
Nuevamente la humanidad ha vuelto a vivir esos recuerdos cuando en Singapur se dio un acontecimiento que acaparó toda la atención de la prensa mundial, el 12 de junio del 2018, la cumbre por el desarme nuclear en la península coreana donde dos grandes protagonistas expresaron ante el mundo entero el deseo de que es necesario mantener el camino por la paz. Estos dos actores fueron Donald Trump, presidente de los Estados Unidos y Kin Jong, por Corea del Norte, quienes llegaron a un acuerdo, cuyo resultado es el entendimiento para el desmantelamiento de armas nucleares en la península coreana, determinando que no se necesita de arsenales nucleares para mantener el control del planeta. Lo más eficaz es el pleno entendimiento y el raciocinio de aquellos pensamientos en que la humanidad determine cómo solucionar sus pequeños conflictos.
El proceso de desmantelamiento tiene que ser único, no se puede trabajar sabiendo que existe un peligro para la humanidad, es importante trabajar en políticas de libre competitividad que coadyuven al acercamiento de las naciones.
La era de la guerra fría ya no existe, solamente existe un punto de entendimiento entre personas que desean superar esquemas y pensamientos en base al libre entendimiento y en el respeto de los derechos de cada ciudadano del mundo. Es importante que las naciones anfitrionas de dichos arsenales, se dediquen más al entendimiento y la solución de los problemas que confronta la humanidad como la defensa del medio ambiente, proceso de reciclaje, salvar más a las especies marina y terrestre, manteniendo un mayor apoyo a organismos y entidades responsables que luchen por el medioambiente en todo el planeta.
Un mundo sin armas nucleares es el mejor camino al entendimiento, solamente los hombres en silencio con verdaderos ideales procuran aportar sus conocimientos en favor de la humanidad con el deseo de trabajar por un mejor futuro para sus hijos y las futuras generaciones.
Comunicador social.