¡Hábitos!, éxitos o fracasos
Todos tenemos una forma particular de hacer tareas cotidianas, por ejemplo, agarramos el cepillo de una manera, al levantarnos doblamos las sábanas o simplemente no la doblamos, tenemos horas fijas para comer, al hacer limpieza en el hogar algunos empiezan de la puerta principal al fondo y otros al contrario; en fin, hemos desarrollado hábitos para cada tarea que ejecutamos durante el día.
Los hábitos pueden ser innatos o heredados (repetición por imitación), aprendidos (enseñanzas) son tareas que realizamos de forma automática tan automática que no nos damos cuenta.
Para la Programación Neurolingüística P.N.L. son tareas que se instalan en el inconsciente llamados circuitos que se convierten con el tiempo en surcos neuronales, es decir, que nuestro cerebro se convierte en una autopista es allí donde el aprendizaje se da en automático. ¿Qué significa esto? Que los hábitos se transforman en programa allí, una de las máximas de la P.N.L. que seremos capaces de eliminar, modificar y crear hábitos saludables, positivos en pro de tener una vida plena.
Ahora bien, te pregunto: ¿Hay partes de tu vida que te gustaría cambiar?; ¿Hay lugares a los que te gustaría ir?; ¿Cosas que te gustaría hacer?; ¿Te has preguntado algunas veces por qué ciertas personas parecen tener oportunidades del mundo, cuando tú de pronto has tenido tan pocas o ninguna?; ¿Te parece que la vida es una lucha interminable?
Si respondiste afirmativamente cualquiera de estas preguntas existe una gran posibilidad que estás preparado para hacer cambios favorables para tu vida, te has dado cuenta de que hay hábitos, comportamientos o actitudes que deseas eliminar o cambiar en pro de tu crecimiento personal.
Lo primero es hacerte consciente de lo que quieres cambiar, segundo paso es tener la intención de hacer el cambio dice Gary Zukav “Cuando la intención de dejar tu actual empleo surge en tu mente consciente, empiezas a abrirte a la posibilidad de trabajar en otra parte, o de hacer algo diferente”.
Lo tercero es familiarizarte con el término de “Autodiálogo”, que es esa conversación que mantienes a cada segundo contigo, son muchas las cosas que nos llegamos a decir que se graban internamente como verdaderas, por ejemplo con mis coachees (clientes) que he trabajado los mando a escribir lo que se dicen, que escriban o graben una nota de voz con lo que se están diciendo y sinceramente pocos llegan a hacer esta tarea, ya que se les dificulta o la ignoran, pero es una tarea crucial para hacer cambios ya que se identificarán tus mapas de creencias.
Para ello tienes que saber que somos lo que pensamos, lo que pensamos tiende a expandirse; sentimos lo que pensamos; creamos nuestra vida con aquello en lo que pensamos; cuando aumenta la percepción, atraemos hacia nosotros aquello en lo que pensamos.
Por eso, una vez que reconozcas y comprendas el poder que nuestros pensamientos tienen en nuestras acciones y sentimientos, podremos aprender a desprendernos emocionalmente de ellos para observarlos, separar los negativos y los destructivos de los positivos y constructivos, y podremos aprender a no creerlos y lo cuarto es el poder de la palabra, sin son poderosas, ellas tienen el poder de elevar nuestro espíritu, cambiar nuestro estado de ánimo, darnos aliento, hacernos llorar y mucho más.
Al pensar, nuestra mente inconsciente no identifica si es real o imaginado, como dice Miguel Ruiz, “La palabra no es solo un sonido o un símbolo escrito. La palabra es una fuerza, es el poder que tú tienes para expresarte y comunicarte, para pensar y crear, por lo tanto, los acontecimientos de tu vida”.
Sandra Hernández Brunel/Master Coach personal & empresarial con P.N.L.