¿Seremos una baja colateral de la guerra comercial?

Por: Redacción 04/07/2018

Si hasta hace poco la posibilidad de una guerra comercial global, dado sus elevados costos para todas las partes potencialmente involucradas, podía parecer un suceso lejano, el mismo ahora se puede considerar como un resultado bastante probable.

Esto vendría provocado por las recientes políticas comerciales del presidente Trump, guiadas a establecer aranceles elevados a un volumen significativo de mercancías, provenientes tanto de la República Popular de China, como de Europa y algunos aliados asiáticos de Estados Unidos.

No se trata solo del resultado de la mente demencial que hoy ocupa la Casa Blanca, capaz de separar a niños de sus padres, sino de una estrategia quimérica de volver a establecer a Estados Unidos como la potencia indiscutible y absoluta a nivel mundial.

El lenguaje utilizado en la "National Security Strategy of the United States of America", publicada en diciembre de 2017, deja clara esta intención.

En la misma, por ejemplo, se dice que "por primera vez en generaciones, los Estados Unidos será una nación energética – dominante".

En este ambiente también resulta claro que este país buscará resistir por todos los medios posibles el ascenso de la República Popular de China como potencia económica y política a nivel mundial.

Es así que de acuerdo con la "National Defense Strategy of the United States", publicada a principios del 2018 por el Departamento de Defensa norteamericano, se establece que "la competencia estratégica interestatal, no el terrorismo, es ahora la principal preocupación de los EE.UU.".

Se trata de una visión que involucra a nuestro país, ya que, en declaraciones ante el Senado de Estados Unidos, el almirante Kurt Tidd, jefe del Comando Sur, al referirse a China afirmó recientemente que "su creciente ingreso a puntos de acceso global como Panamá crean vulnerabilidades comerciales y de seguridad para los Estados Unidos".

Dado que Panamá constituye una economía profundamente insertada en los mercados mundiales, la que actualmente mantiene una política guiada a profundizar su participación en los flujos logísticos internacionales, vale la pena preguntarse cuáles podrían ser los efectos de una guerra comercial iniciada por el gobierno de Donald Trump.

De acuerdo con las apreciaciones de Paul Krugman, quien recibió el premio Nobel en el 2008 "por su análisis de los patrones comerciales y la ubicación de la actividad económica", una guerra comercial que lleve la presencia de tarifas de entre 30% y 60%, podrían dar como resultado una reducción de hasta el 70% del comercio exterior.

Este tipo de situaciones definitivamente afectaría nuestro país, sobre todo si se tiene en cuenta que los dos principales usuarios del Canal de Panamá son Estados Unidos y la República Popular de China.

Además, como también afirma Krugman una guerra comercial alteraría negativamente las cadenas de valor, lo que perjudicaría a quienes se especializan en este tipo de funciones a nivel internacional.

A todo esto se sumarían los graves efectos que todo esto podría tener sobre las finanzas internacionales.

Frente a esta situación resultaría importante dos elementos: contar con planes de contingencia, así como mantener una política de neutralidad y no alineamiento que aliente y trate de aprovechar la multipolaridad.

Economista.