Detrás de los sicarios

Por: Redacción 06/07/2018

El problema de los sicarios se ha extendido a nivel mundial, aquí, aparentemente, ha violado la seguridad y nos ha invadido como una plaga mortal.

A simple vista, se nota el incremento de muerte por este medio, la mayoría de las víctimas ni conocían a sus ejecutores porque son muertes por encargo.

Ajustes de cuentas, venganzas, celos en fin, por la causa o el motivo que sea por unos cuantos dólares estos señores satisfacen los deseos de quienes los contratan.

Pero, el fenómeno aquí es que el trabajo o llamémoslo profesión de estos individuos es matar.

No les importa el perfil de su victima. Solo la información y detalles para localizarla y punto. 

No tienen trato alguno con ellos o ellas, si tienen familia o no, es más, la víctima puede cargar encima miles de dólares y no le roban.

Porque ellos no son ladrones, son sicarios, asesinos a sueldo.

Cada vez que aparece un muerto por sicariato, los medios de comunicación informan que no hay sospechoso ni detenido,  ni lo habrá  porque el verdadero culpable está feliz ya que su encargo se realizó a satisfacción y pagó fríamente por el resultado. ¡Qué horror!

Estos "señores" tienen a las autoridades de vuelta y media porque los asociados, la población, quieren un policía en cada esquina para sentirse protegidos.

Aquí no se trata de eso, porque si usted no anda metido en negocios chuecos como el narcotráfico, o haciendo tumbes de drogas, o poniéndole los cachos a nadie, no quiero decir que eso justifique que lo manden a matar, porque solo Dios es dueño de la vida, sino que esa conducta es caldo de cultivo para que la o lo tengan en la mira.

Como estos personajes son asesinos a sueldo, van a procurar cumplir su misión porque lo que se ganarían sentados en una oficina refrigerada o vendiendo honradamente chicha y empanadas por la calle, se lo ganan triplicado en unas horas con solo tener buena puntería y jalar el gatillo. Ah, y tener cuidado de no dejar rastro.

Los encargados de la seguridad de cualquier país tienen una piedra muy grande en el zapato que los tiene cojeando muy feo, porque la fiebre no está en la manta y mientras los verdaderos responsables de tantas muertes por sicariato sigan operando así, habrá muchos que opten por ganar mucho dinero de forma tan fácil incluyendo menores, ¡ojo!  que estos no tienen la madurez de un adulto y como chiquillos les atrae lo prohibido.

Antes las ofensas y diferencias se arreglaban a los puños y palos que le dejaban a uno el ojo morado y al otro la boca desbaratada, ahora las manos se usan para pagar por la muerte ¡certificada!

Del adversario,  solo vemos las manos dando puño en peleas y riñas callejeras por intolerancias en el manejo o cosas por el estilo.

Pero lo fuerte es ponerle precio a la vida de otro con la clásica frase de: ¿cuánto me cobras por dejar frío a fulano? Como quien habla de sacrificar una res para una matanza.

No voy a pecar de ingenua y pegar el grito al cielo, si tenemos bien claro que los sicarios no le dan a la vida el valor que tiene como un don de Dios, pensemos que la de sus familiares tal vez sí,  pero esas personas que matan por encargo a ellos les da igual, no tienen conciencia que les recrimine nada, porque no es su problema sino del que los contrató y ese detalle a ellos se les resbala, solo piensan en lo que se van a ganar en cada ejecución, por eso considero que identificarlos a ellos no es el problema, sino quién está detrás de cada "trabajito".

No creo que sea Juan Pueblo, porque estos señores cobran muy alto aunque la víctima sea un don nadie.

Subirán y bajarán gobiernos con su conocido discurso demagógico de que acabarán con la inseguridad, sabiendo que no pueden coger al toro por los cuernos, porque, regar insecticida por una noche no acaba con la plaga de cucarachas e insectos que invaden la casa.

Así de sencillo.


Escritora.