¿Dónde están los periodistas?
Probablemente en artículos anteriores he citado algunos casos en los que hago referencia a las dolencias que la profesión periodística sufre en los últimos tiempos.
La semana pasada fui invitado a no menos de cuatro conferencias de prensa propuesta por diversas organizaciones, en las que se pretendía dar a conocer detalles de algunas actividades que para ellos era relevante y necesario que la opinión pública conociera a través de los medios de comunicación.
Por supuesto atendí las invitaciones.
Lo que me llamó poderosamente la atención es que en cada conferencia de prensa que asistí no habíamos más de siete periodistas, todos independientes.
Es decir, ninguno es asalariado o empleado permanente de un medio de comunicación.
Este fenómeno quizás obedece al poco interés que prestan los medios de comunicación sobre una parte de sociedad que necesita ser escuchada.
Precisamente, esta valoración la manifestó uno de los transportistas de carga panameño, que fue afectado por los conflictos políticos revolucionarios que vive Nicaragua.
Al entrevistar a esta fuente periodística me dice: "No es posible que los medios de comunicación en Panamá solo hablen del mundial de fútbol y del caso Martinelli, y no presten atención al problema que vivimos muchos transportistas de carga en Nicaragua, donde prácticamente estamos secuestrados".
Otro caso muy interesante fue la cobertura de la conferencia de prensa organizada por un grupo de pescadores de Puerto Pedregal en Chiriquí.
En este caso, el tema trataba sobre un torneo de pesca que tenía como objetivo recaudar fondos para construirle una vivienda digna a una familia que vive en una casa de cartón a la orilla del manglar.
Solo asistimos cuatro periodistas, tres independientes y uno de un medio nacional. La intención de los pescadores era que la comunidad asistiera a la actividad y así poder recaudar los fondos necesarios para ejecutar el propósito.
Hace 20 años, cuando inicié mi camino por el mundo periodístico, tuve la oportunidad de compartir experiencias con muchos colegas que laboraban como corresponsales de diversos medios de comunicación a nivel local y nacional.
En cada conferencia de prensa o coberturas noticiosas estábamos todos.
No menos de 15 periodistas cubríamos la información que de alguna manera era publicada y difundida en los medios de comunicación.
Es aquí donde se observa la capacidad del periodista de valorar la información, darle importancia noticiosa y divulgarla o publicarla.
La sección de nacionales o provincias en los medios impresos era muy importante.
En muchas ocasiones se llegó a publicar tirajes especiales.
Recuerdo el tabloide el Universal Chiriquí, que se publicaba cada 15 días por más de cuatro años.
La política, el deporte, sucesos y hasta las sociales tenían cabida en este periódico.
Chiriquí en La Estrella fue otro de los periódicos que diariamente, durante más de siete años, publicaba informaciones exclusivas de la provincia de Chiriquí.
Hoy la realidad es otra: "si queda espacio en la página lo publicamos", esta es una de las frases más comunes de los jefes de Redacción de los medios impresos.
Si hablamos de la televisión, la situación es peor.
Ahora, los medios televisivos prefieren darle no minutos, sino horas a periodistas en los noticieros para que descarguen cuanto bochinche escuchan, que darles un espacio y cobertura a los temas noticiosos sociales y comunitarios que ocurren en las provincias.
Quizás una de las variables del problema sea el sistema "freelance" , en el que el periodista gana por lo que le publiquen y no por la cobertura que haga.
En este caso, el periodista prefiere enviar información que sabe es seguro le publiquen y se olvida de un principio básico del periodismo que dice: la sociedad tiene derecho a ser informada y escuchada.
En consecuencia, todos estos factores nos llevan a reflexionar sobre la supuesta libertad de expresión que existe en Panamá.
¿Cómo puede existir libertad de expresión cuando los medios de comunicación diariamente cercenan o suprimen información que en alguna medida para ellos no es tan importante como lo es para los verdaderos protagonistas, la sociedad?
¿Cómo puede existir libertad de expresión si los periodistas y los medios de comunicación no estamos sirviendo de canal entre el emisor y el receptor para que las inquietudes de las comunidades sean escuchadas?
Periodista.