Una alternativa a la propuesta cristiana

Por: Redacción 27/07/2018

Ciertamente ha transcurrido una innovación en las argumentaciones de las vías tomistas el Santo de Aquino; que consisten en lo que se ha llamado el diseño inteligente, el universo afinado, la teleología y el argumento antrópico.

Estas teorías están confrontando seriamente a las teorías reduccionistas como es la evolución de las especies, que es la generalmente aceptada por la ciencia.

Aquellas teorías teístas, como fundamento del universo, han tomado relieve por la complejidad que observan los científicos en el cosmos; sin embargo, ambos lados de las argumentaciones tanto la escéptica como la teísta, todavía no prueban nada.

Hay tantos baches que siguen existiendo, suficientes evidencias para creer como para no creer.

Lo anterior ha dado como resultado el credo de la posmodernidad de que no hay absolutos, a falta de valores fijos, ¿qué nos queda, cuál debería ser nuestra moral?

Dicho de otro modo, ¿cuál debería ser nuestra dirección?

Hay que pensar en mejorar la propuesta cristiana o en una alternativa, no mediante un nihil o nada moral, como lo dicta la hermenéutica moderna, que fue el estruendo de Nietzsche.

La propuesta ascética cristiana de repeticiones de mantras, de contemplación y mortificación es la vida de la negación de la voluntad de vivir. 

El escritor Kafka nombró a los partidarios de estas posturas: Ayunadores de profesión.

Los definió como aquellos que contemplan el espectáculo de su hambre con satisfacción.

El hombre que vive en los modelos de desarrollo económico o político actuales requiere de una alternativa, de un modelo más completo y cónsono con el hombre de hoy, es decir, de una nueva tabla de valores.

Para estos nuevos valores partamos con Zygmunt Bauman; que nos dijo que el cuerpo tal y como es recibido de la naturaleza tiene que ser superado; teniendo como experiencia que la función es la que hace al órgano.

Desde luego se necesita rendimiento; se requiere de una vida activa más que contemplativa. Los cuerpos sin adornos, no reformados, ni intervenidos son vergonzantes, y siempre dejan mucho que desear, pero por sobre todas las cosas son la prueba viviente de la ineptitud del hombre "light".

El pensamiento positivo, la automejora, una vida de virtuosismo, de gimnasio, de competencia, de la conquista activa de la belleza, valorar la vida sana, cuidar el cuerpo, el corazón y la mente debe ser el imperativo categórico, o lo que es lo mismo, las actividades universales para los días que transcurren.

Detallo esto porque no nada más el cristianismo, sino lo más importante es que la salud también necesita de una filosofía.

Director de la fundación cultural de audiolectores.