Con la fe en Él, moverás montañas

Por: Redacción 28/07/2018

El poder de la fe en las crisis.

Realmente somos más débiles de lo que creemos.

Cuando vienen las pruebas fuertes en la vida y parece que se "nos mueve el piso" y todo se derrumba, solo la fe en Él nos sostiene, nos fortalece y nos indica el camino para superar los obstáculos que se presenten.

Su fuerza y sabiduría es infinita.

En las crisis espirituales, en los momentos de angustia provocados por miedos y en cualquier situación conflictiva, invocar su nombre, y esperar todo de Él nos hace realmente triunfadores en las pruebas.

"Pero en todo esto salimos más que vencedores por medio de aquel que nos amó", Rom 8,37.

El Señor no siempre va a impedir que pierdas algo importante, sino que te dará la fuerza para poder seguir adelante por la vida aun sin eso que perdiste.

Ahí está la clave del asunto.

En toda crisis profunda siempre aparece la angustia, la desesperación, la idea de que no hay nada que se pueda hacer, de que todo se derrumbó y es cuando al invocar el nombre del Señor con profunda fe y oración continua se siente el vigor, la luz, la paz que da el Señor.

Es cuando aparece Él en todo su esplendor, sosteniéndote, animándote y llevándote en sus brazos.

En el momento de la gran prueba viene el impulso divino que nos hace crecer espiritualmente más.

Hay una inteligencia y poder infinitos.

No dudes nunca del Señor y de su infinito poder.

El cardenal Newman dijo: "Nada es demasiado difícil de creer acerca de Aquel para quien nada es difícil de hacer".

Él no solo creó todo de la nada, sino que lo sostiene y lo hace crecer y expandirse.

"Cuando contemplo el cielo obra de tus manos y las estrellas que has creado, pregunto: ¿qué es el hombre para que te acuerdes de él, el ser humano para darle poder?

Lo hiciste poco inferior a las ángeles, lo rodeaste de mando y potestad, todo lo sometiste bajo sus pies… Señor, soberano nuestro, tu nombre domina toda la creación", Salmo 8,3-9.

Nuestro sistema solar nos sostiene vivos un misterio de energía bioquímica y física que funciona en un equilibrio perfecto.

Tanto el microcosmos que es cada uno de nosotros, con los millones de células funcionando de manera sincronizada manteniendo el sistema cardiovascular, la estructura ósea y muscular, los órganos y el cerebro en perfecta coordinación, como el macrocosmos en donde todo ese mundo de planetas, soles, galaxias y constelaciones se relacionan como un complejo reloj y nada se sale de su órbita establecida, todo está sostenido por una inteligencia y poder infinitos.

"En esto consiste en efecto, la fuerza de los espíritus verdaderamente grandes, esto es lo que realiza la luz de la fe en las almas verdaderamente fieles; creer sin vacilación lo que no puede alcanzar nuestra mirada", dijo San León Magno.

Jesús proclamó: "Bienaventurados aquellos que creen sin haber visto", Juan, 20,29.

Por lo tanto, que "su fe sea el escudo que los libre de las flechas encendidas del maligno", Ef 6,16, y con Dios ustedes serán invencibles.

Monseñor cmf.