Conociendo el “bossing”

Por: Redacción 29/07/2018

Todos sabemos que la satisfacción en el trabajo a menudo depende de la calidad de las relaciones que tenemos con nuestros jefes.

Sin embargo, en la rápida evolución, los lugares de trabajo de hoy en día, no siempre están claros en lo que los gerentes deben hacer para crear las experiencias más satisfactorias de trabajo y los empleados más felices.

En el mundo se han descubierto algunas prácticas, no comunes, que producen situaciones que sufre el trabajador cuando el jefe se pasa de la raya; ya sea el empresario o un superior directo.

Hoy conoceremos el ‘bossing’ que es lo que conocemos como acoso psicológico en el trabajo, y conlleva un hostigamiento sistemático que sufre un empleado en su lugar de trabajo.

En ocasiones, el jefe puede adoptar un comportamiento agresivo, vejatorio, provocador, injurioso o violento.

Normalmente la razón de este comportamiento suele ser que el jefe quiere echar al trabajador, pero no pagarle la indemnización por despido, -especialmente cuando es alta.

Es conveniente recabar pruebas (como grabaciones ocultas, email, sms, etc), y hablar con un abogado para tomar cartas en el asunto, siempre amparado por la garantía de indemnidad, que impide al empresario tomar represalias (como el despido) contra un trabajador que le ha denunciado.

En el caso del ‘bossing’ el acosador (el jefe) suele eliminar al trabajador, obligarle a presentar su renuncia voluntaria.

¿Qué otro motivo puede tener el jefe para acosar a su trabajador?

Cuando se trata de ‘mobbing’ proveniente de los compañeros de trabajo, estos tienen mucho más complicado al trabajador, porque no pueden despedirlo, y deben conformarse con hacerle la vida imposible.

El jefe no suele tener ese obstáculo, ya que puede sancionar o despedir al trabajador, en cualquier momento, pero cuando media una indemnización por despido importante, mejor acosarlo para que presente la baja voluntaria.

Entre las actividades de acoso, para reducir las posibilidades de la víctima de comunicarse adecuadamente con otros, incluido el propio acosador, se encuentran: 

•El jefe o acosador no permite a la víctima la posibilidad de comunicarse.

•Se interrumpe continuamente a la víctima cuando habla.

•Los compañeros le impiden expresarse.

•Los compañeros le gritan, le chillan e injurian en voz alta.

•Se producen ataques verbales criticando trabajos realizados.

•Se producen críticas hacia su vida privada.

•Se aterroriza a la víctima con llamadas telefónicas.

•Se le amenaza verbalmente.

•Se le amenaza por escrito.

•Se rechaza el contacto con la víctima (evitando el contacto visual, mediante gestos de rechazo, desdén o menosprecio, etc.).

•Se ignora su presencia, por ejemplo dirigiéndose exclusivamente a terceros (como si no le vieran o no existiera).

Cuando estás bajo presión, es fácil olvidar que los empleados son individuos únicos, con diferentes intereses, capacidades, metas y estilos de aprendizaje.

Pero es importante personalizar las interacciones del superior con ellos.

Asegúrese de entender lo que los motiva.

Estar disponible y accesible para las conversaciones uno-a-uno.

Ofrecer lecciones con pautas a las necesidades individuales de desarrollo.

Y cuando se trata de la promoción, mirar más allá de los modelos rígidos de competencia y oportunidades de crecimiento en relación con las ambiciones, talentos y capacidades de cada persona.

Es indispensable buscar apoyo de compañeros de trabajo de confianza y recoger pruebas por escrito y testigos de la situación.

• Si aún así la empresa no te apoya, busca asesoría legal para velar por tus derechos.

•Debido al desgaste emocional, es necesario buscar apoyo psicológico.

•Si el acoso laboral persiste, puedes realizar una denuncia al Ministerio de Trabajo o autoridad laboral,  Juntas de Conciliación Laboral, Juzgados Laborales y Tribunal Superior de Trabajo de la Corte Suprema de Justicia.

Docente universitario.