Política panameña, dinámica de lo impensable

Por: Redacción 31/07/2018

Los panameños parece nos hemos acostumbrado a vivir bajo un ambiente tipificado por los sobresaltos políticos, que se dan tanto al despertar en las mañanas como a la hora de irse a la cama.

Sencillamente, la política al estilo tradicional panameño se practica con una "dinámica de lo impensable.

Cuando uno menos se lo espera, sale algún político con una acción, la cual nadie la consideraba probable, aunque siempre se sospechaba que podría darse y aparecer en el escenario político en el momento menos esperado.

Esto siempre nos pone a hacer toda clase de especulaciones para poder explicarnos las fuentes de donde proceden y los eventuales resultados que provocarían, afectando los análisis "pensados" por analistas y sus resultados.

Los ciudadanos menos pensantes, por así decirlo en referencia a los que menos opinan en los medios de información pública, quedan confundidos ante un escenario político inesperado, y a veces hasta contradictorio, respecto a lo que estos ciudadanos tenían entendido en cuanto a cómo se apreciaba la correlación de las fuerzas políticas activas en la arena de la competencia por el poder económico y político.

Por otro lado, el resto de los ciudadanos, a los que de alguna forma la sociedad los considera "mejor preparados y más "pensantes", se motivan a iniciar actividades de investigación política de una forma más profunda o exhaustiva, a fin de poder explicar la situación acontecida.

De pronto, toda clase de los denominados "bochinches" o "especulaciones no confirmadas" saltan a la palestra.

Algunas parecen ser viables, otras a "prima facie" parecen no tener un sustento justificativo o una base política creíble, y quedan solo en eso que denominamos bochinches, figura que queda solo como un medio para lograr notoriedad periodística, para ponerle algún calificativo reconocido.

Esta es la política tradicional a nivel nacional, falta de contenido ideológico, de preparación política y siempre con un toque de engaño que confunde al electorado y lo hace perder confianza y credibilidad por parte de los ciudadanos.

En próximas elecciones, hay que poner atención en aquellos candidatos que ofrezcan planes de trabajo creíbles, que presenten una imagen de veracidad, que despierten confianza en sus discursos de campaña. Si son de los que aspiran a reelegirse, ya los conocemos y podemos descartar "los malos". Si son impuestos de "a dedo", debemos rechazarlos porque vienen ya con ataduras a la "vida fácil".

Hay gente nueva y honesta que aspira a trabajar bien por su país; esos son los candidatos que hay premiar con un voto "bien pensado". Hay que borrar la práctica de algunos que utilizan la política solo para hacerse rico, sin que luego puedan explicar procedencia de sus evidentes fortunas.

Ingeniero.