El trasfondo de la guerra comercial

Por: Redacción 01/08/2018

La creciente tensión comercial entre los Estados Unidos y la República Popular de China, cuyo origen está en la agresiva elevación de aranceles practicada por el gobierno del presidente Trump, es un hecho que puede llegar a tener graves consecuencias económicas a nivel global.

Para muchos, como es el caso de Paul Krugman, se trata de un "conflicto notablemente estúpido", producto de la ignorancia de la actual administración norteamericana. Alternativamente, es posible encontrar una razón más de fondo, que se empieza a delinear si se tienen en cuenta que la "Estrategia Nacional de Defensa de los Estados Unidos de América 2018", rubricada por el secretario de Defensa norteamericano, afirma que ese país se encuentra en una competencia estratégica con la República Popular de China.

La búsqueda de una defensa cerrada de la hegemonía norteamericana en el plano económico guarda relación, en primer lugar, con la primacía mundial a nivel del manejo de la tecnología de punta, la que, gracias a los derechos de propiedad extendidos, le asegura a las corporaciones norteamericanas la apropiación de importantes rentas económicas, a la vez que refuerza el poderío militar de este país.

China, por su parte, tanto por razones económicas, como por las condiciones necesarias para cumplir con sus metas de convertirse en "sociedad moderadamente próspera en el 2021" y una nación "plenamente desarrollada y avanzada" en el 2049, necesita superar el modelo de exportaciones basadas en la mano de obra barata, pasando a un modelo económico sostenido sobre la innovación, que debe sostenerse necesariamente en un sólido avance tecnológico. Se trata de un proceso que ya está en marcha, el cual, de acuerdo con estudios recientes, se muestra en el hecho de que, actualmente, China ya invierte más en investigación y desarrollo que toda la Unión Europea en su conjunto, siendo posible, además, que para el 2020 supere el nivel de gasto realizado por los Estados Unidos en este rubro.

En este contexto, resulta lógico que los Estados Unidos utilice la guerra comercial como un mecanismo de por lo menos retardar el progreso de China.

En segundo lugar, está el problema del avance del poderío financiero de la República Popular de China, el que, a mediano plazo, amenaza la indiscutible hegemonía del dólar en el plano internacional, la cual resulta fundamental para el dominio del capital financiero de Estados Unidos sobre todo el proceso de globalización.

No solo se trata de que en octubre de 2016 el renminbi se convirtió en la quinta moneda mundial, sino que como afirman Marzack y Pérez Arguello, "la internacionalización del renminbi puede transformar radicalmente el comercio y las finanzas de los mercados emergentes de todo el mundo".

Esto, lógicamente, tiene que ver con la "Iniciativa de una Franja, una Ruta", la que obviamente eleva la presencia y la influencia de China en los mercados globalizados.

Nuevamente, aparece un motivo para la guerra comercial.

En definitiva, la guerra comercial que ahora se inicia no se circunscribe al plano comercial, la misma más bien constituye un instrumento de la actual potencia dominante para asegurar su ya deteriorada hegemonía económica, política y militar.

Economista.