Razones de la deserción escolar
A través de investigaciones realizadas durante el año 2016, observamos que Panamá es un país con alto índice de deserción en su sistema educativo.
A menudo nos preguntamos cómo es posible que las nuevas generaciones no sean capaces de aprovechar las facilidades que el sistema educativo les brinda.
Es muy cierto que el servicio educativo que actualmente reciben los niños entre las edades de 4 a 17 años no es el mejor.
Sin embargo, es necesario que el pueblo panameño sea consciente de que por la Ley 34 de 1995, el Estado debe brindar de manera gratuita y obligatoria enseñanza a los menores en las edades antes mencionadas, sin que tengan que realizar ningún tipo de trabajo como paga para recibir el beneficio.
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Para el 2015, se matricularon en la República de Panamá 734,455 estudiantes, de los cuales 122,321 pertenecían al nivel de enseñanza media, 194,578 a premedia y 417,556 a primaria.
De esta cifra reprobaron en primaria 16,898, 31,428 en premedia y 6,285 en media, dando un total de 54,611 estudiantes reprobados, lo que en porcentaje representa un 7,43% de los matriculados.
Adicionalmente desertaron 19,273 estudiantes; 4,814 en media, 6,856 en premedia y 7,603 en primaria, los cuales representan un 2,62% de los estudiantes matriculados.
En el 2016, 12,338 estudiantes desertaron.
Esto representa el 1.72% del total matriculado, 715,349 estudiantes.
Según cifras del Departamento de Estadísticas del Ministerio de Educación (Meduca), de esa cifra, 3,342 estudiantes pertenecían a la media; 4,720 a premedia y 4,276 a primaria.
Se estima que 12,500 abandonaron las aulas escolares en el 2017, y para 2018 podría incrementarse la cifra debido a que se están actualizando.
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¿Por qué estos niños y jóvenes pierden la oportunidad de educarse?
Son muchas las causas.
Una de las más comunes es la situación económica del hogar, que envuelve a los menores a trabajar para colaborar cuando esa no es la prioridad para su etapa.
El Instituto Nacional de Estadística y Censo (Inec) de la Contraloría de la República indica que para 2016 había 23,885 niños y jóvenes entre 5 y 17 años ocupados en trabajo infantil con la necesidad de obtener beneficios económicos para subsistir, a pesar de que reciben la beca universal, concebida para evitar estas situaciones.
Otra causa es que muchos están por encima de la edad acorde al grado que cursan, que podría ser porque ingresaron tarde al sistema o por haber reprobado en años anteriores.
Un informe del Meduca, del año 2016, revela que el número de reprobados asciende a 39,258.
Si a esto agregamos el mal estado de las escuelas, que tampoco ayuda, y que viven en hogares disfuncionales en donde no está físicamente el padre o la madre, o hay ausencia de ambos y están a cargo de sus abuelos, y los casos más dramáticos es donde los padres son personas privadas de libertad.
En estos hogares hay carencia de todo: afecto y apoyo económico.
¿Tiene un niño o un joven que vive en esta condición la motivación necesaria para estudiar, seguir en el sistema y no ser absorbido por su ambiente?
Existe un problema y es la falta de motivación por parte de nuestra cultura para sobresalir como un país de grandes avances, nos tenemos que trazar esos objetivos, transmitirlos a los niños y jóvenes y que sientan la importancia de estudiar.
Estudiante de maestría en la Universidad Interamericana de Panamá.