La imagen del periodista y los conflictos de interés

Por: Redacción 04/09/2018

Los recientes escándalos públicos que han provocado algunos políticos a consecuencia de su inconformidad por los señalamientos del cual han sido objeto por parte de periodistas en los medios de comunicación son una alerta del cuidado que tenemos que tener como comunicadores sociales en el tratamiento de la noticia, del comportamiento y la relación que tenemos con los políticos y servidores públicos.

Trato o conducta que debe ser estrictamente de carácter profesional.

Hoy vemos en las redes sociales y en los medios televisivos una muestra de lo que han pensado por muchos años, algunos políticos de los periodistas.

Esto no es nuevo. No obstante, debo manifestar que las presunciones de chantaje, coima y corrupción del cual hoy son objeto algunos periodistas no van más allá de una molestia que sienten los políticos porque no se publica lo que ellos quieren que se publique y por su inconformidad por los cuestionamientos que hacen los periodistas sobre su proceder en la gestión pública.

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Debo aclarar que esta apreciación no tiene que ver con ningún caso específico.

Lo que se plantea es una realidad que vivimos los periodistas y que es de conocimiento propio del que ejerce o ha ejercido esta profesión por muchos años.

Les tocará a los políticos comprobar sus denuncias o de lo contrario someterse a las demandas por calumnia e injuria y otras.

En diversas ocasiones he contemplado en mis artículos algunas reglas éticas que debemos seguir los periodistas en el ejercicio de la profesión.

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Estas reglas, aunque no lo digan textualmente, nos llaman a mejorar nuestra conducta profesional y nos conducen por caminos que, sin lugar a dudas, están muy lejos de la corrupción. Sin embargo, cuando un periodista en el ejercicio de la profesión, trata a los políticos como si fueran sus amigos, o de alguna manera tiene una relación muy personal con ellos, esto puede ocasionar un conflicto de intereses que en algún momento puede perjudicar su credibilidad como profesional y transferir graves consecuencias.

No cabe duda de que esta situación nos debe llevar a reflexionar sobre nuestra postura como periodistas independientes y hacer una reingeniería de los métodos que usamos para facturar las cuñas publicitarias que cobramos por los espacios de tiempo que vendemos en los noticieros a empresas privadas y a políticos.

Más en estos tiempos electorales, cuando se pautan propagandas políticas y se venden espacios para que los aspirantes a puestos de elección vendan su imagen, divulguen sus aspiraciones y expliquen su plan de trabajo.

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Por otra parte, no debemos perder de vista las pautas publicitarias de propaganda política que en tiempos de bonanza se pasan en los medios televisivos.

¿Será que los políticos que han sido denunciados no van a pautar sus cuñas en esos medios donde se publicó la denuncia?

No puedo explicarme cómo no existe un conflicto de interés entre un partido político y un medio de comunicación donde se pautan cuñas propagandísticas de ese mismo colectivo político y más aún cuando las facturaciones son de cientos de millones de dólares y donde muchas veces estos políticos son amigos de los dueños de los medios de comunicación.

Para estas próximas elecciones entre los cinco partidos legalmente constituidos y los que logren las firmas para participar en las elecciones de mayo de 2019, se distribuirán $100 millones.

Una partida de $60 millones corresponde al subsidio preelectoral y otros $40 millones, que se distribuyen entre los que sobrevivan en las elecciones.

Esos $100 millones son parte del dinero que el Estado, por medio del Tribunal Electoral (TE), aportará a los partidos políticos.

Mucho de este dinero quedará en las arcas de los medios de comunicación y de periodistas independientes que lograron inscribir sus tarifas en el TE.

En consecuencia, los conflictos de interés se dan en muchas situaciones en las que el comentario prudente de una persona, (en este caso el periodista o la periodista) en lo relacionado con un interés prioritario para él o ella, y la integridad de sus acciones, tienden a estar indebidamente influenciadas por un interés secundario (facturación de la propaganda política), el cual puede ser de tipo económico.

Periodista