No sé quién soy
Me acosté feliz con mucho sueño. Creo que me dormí de una vez. De pronto vi la imagen de una especie de muñeca de trapo del tamaño de una niña como de nueve años, sentada junto a mi, vestida con un traje igual al que usan esas muñecas y tenía dos trenzas largas y abundantes flecos (galluza) color amarillo casi blanco. La miré extrañada por estar sentada tan cerquita de mi, que duermo en posición fetal, y ella tomó mis piernas dobladas como espaldar y me dijo: ¿Me tienes miedo? Le dije. ¡Por supuesto que no!. Y quedó congelada ante mi. Con gusto les comparto.
Por su aspecto nórdico la nombré Kaira, que significa pacífica.
Aparentemente había llegado no hace mucho a ese barrio con sus padres, que por un problema de salud de la niñ,a decidieron cambiar de ambiente.
Kaira tenía la piel tan blanca y los cabellos casi blancos, también que parecía hija de vikingos.
Había rodado por una escalera y a raíz del golpe que recibió había perdido la memoria; ella solo recordaba una cosa, tocar el piano y lo hacia muy bien!
Desde los cuatro años. Desde el accidente, había sido sometida a un sinfín de sesiones con psicólogas, que además de cobrar altos honorarios, no lograban nada positivo referente a la condición de la niña, que pidió a su papá no llevarla más donde la psicóloga que la estresaba enormemente.
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Por su aspecto particular era objeto de bulling en la escuela a la que asistía, cosa que la hacía sufrir mucho porque ella tenía un aspecto pacifico y tranquilo, muy tierna y ansiaba que la quisieran. Pero tenía la impresión de que producía miedo a los que ella intentaba acercarse, por eso se sentó calladita junto a mi y me preguntó si me producía miedo.
En su casa no la atormentaban con preguntas de si recordaba o no ciertos acontecimientos de su corta vida. Ellos lo que hacían era dejar con discreción e intención objetos y pertenencias de ella en lugares claves con la esperanza de que le sirvieran de alguna pista para despejar su amnesia.
Kaira pasaba la mayor parte de su tiempo libre tocando el piano. Los padres colocaron en una silla del salón un peluche que ella quería mucho al cual le había compuesto una cancioncita, cuando dejaba de tocar siempre se detenía a contemplar el mencionado peluche que, a diferencia del aspecto de ella, era un precioso oso color marrón con un gran lazo rojo al cuello.
Un día le dijo a su mamá que le encantaba contemplar ese peluche porque era calladito como ella. Una tarde cuando tocaba el piano colocó al peluche frente a ella, arriba del piano, De pronto sus dedos empezaron a tocar lentamente la melodía que le había compuesto. Lo miraba y le sonreía diciéndole: ¿Te gusta verdad?
A mi también, solo que tengo la impresión de que me hace palpitar muy fuerte el corazón y más cuando te veo. La madre, sin que Kaira se enterara, observaba la escena asomada por la puerta y sonreída pensaba: algún día mi niña será la misma de antes, Dios primero.
Una noche de tantas cuando su madre cepillaba su hermosa cabellera para tejer sus largas trenzas antes de acostarse, Kaira preguntó a su madre: Dime madre. ¿Quién soy?
La madre conmovida le respondió: eres el regalo más hermoso que Dios me ha dado, eres una niña dulce y tierna llena de bondad
-Si pero hay niños que cuentan cosas de su vida, recuerdan detalles y yo tengo la mente vacía no tengo nada que contar-
-Tranquila mi niña, muy pronto tu también tendrás mucho que contar, ten paciencia.
Un día su madre le dijo: Kaira,voy a comprar algo de pan para la cena que no hay y no tarda tú papá en llegar.
Cuando quedó sola se puso a observar detalladamente los objetos que estaban estratégicamente colocados y llamaban su atención. Tomó un álbum de fotografías familiar y se puso a reparar en cada una. Las primeras eran de la boda de sus papás, siguió mirando y vio una que se parecía a ella como de dos años más o menos, con sus padres y se dijo a si misma: No hay foto de mi madre embarazada ni mía de cuando nací, qué extraño!
De pronto le entró un fuerte dolor de cabeza y se desplomó justo cuando su madre entraba.
La llevaron al hospital. Después de varios exámenes, despertó y dijo a su mamá:Ya se quien soy!
La madre admirada dijo: ¿Y eso, que significa?
Kaira sonreída comentó: Soy ese regalo que dices que Dios te dio, porque un día que te pregunté por qué no me parecía a ninguno de ustede,s me confesaste que me habían adoptado en un viaje que hicieron donde la gente es así como yo.
Gracias a Dios recuerdo cosas para contar y ser como mis compañeros no en el aspecto físico claro está, pero en lo demás seremos iguales y asì tal vez aprendan a quererme y no tenerme miedo. Bernardina.