11 de septiembre, una fecha inolvidable

Por: Redacción 12/09/2018

Los sucesos del 11 de septiembre de 2001 marcaron el rumbo de la humanidad, los cambios políticos, el hostigamiento de la política exterior estadounidense no se centró únicamente en varios enemigos, sino el descuido que por seguir un rejuego político, se convertiría en una amenaza mundial para la paz, donde, según la inteligencia estadounidense, consideraban a los rusos como el enemigo más grande de la humanidad.

Pero ellos no sabrían que detrás de varios conflictos como la Guerra de Vietnam, la Guerra Ruso-Afgana se centraría un verdadero objetivo, donde muchos de sus mayores errores se concentrarían en plasmar un aspecto muy trascendental en la vida de los estadounidenses, vinculado al mundo árabe, sin tener que observar las deficiencias que con el tiempo se daría serías consecuencias como los sucesos del 11 de septiembre del 2001.

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Con ello se darían las consecuencias similares al recordado 7 de diciembre de 1941, cuando las unidades militares acantonadas en la base naval de Pearl Harbor, se encontraban descansando aquel día donde nunca se percataron que sus mayores enemigos estarían firmando un tratado de paz por un lado, mientras que por otro lado estarían atacando la columna vertebral de la nación más poderosa del mundo, los Estados Unidos de América.

Pero qué tiene que ver el pasaje histórico con estos hechos. Leyendo la época de los primeros patriarcas, cuando la esposa de Abraham, Sara, le dijo a su esclava que se fuese con su hijo Ismael, este sentiría un verdadero y profundo dolor en su corazón de padre; sin embargo en la Biblia  resalta en génesis que Dios le dijo a Agar que su hijo sería bendecido y líder de naciones como las estrellas del cielo y la arena del desierto.

Esto tiene un gran sentido. Desde ese momento, el divisionismo se daría con los aliados de Israel que muchos años después sufriría grandes guerras y los pueblos cercanos declaraban la guerra. Pasado los siglos, Israel después de la Segunda Guerra Mundial, fue considerado como un posible aliado de los estadounidenses, sin embargo, los pueblos cercanos a esta región sentían temor, ya que su mayor interés era el petróleo.

Miles de años de descendencia daría lugar a un conflicto, donde muchos pueblos consideraban a los aliados de Israel como sus adversarios. Pero evidentemente la guerra fría  no mostró un camino de solución, el gobierno estadounidense ayudaba con poderosas armas a las milicias que peleaban contra los soviéticos en los terrenos entre Irak y Afganistán, y otras regiones cercanas a los ríos Éufrates y Tigris, cercanos a la recordada e histórica franja de Gaza, que para muchas naciones se había convertido en el punto de conflicto de las naciones aliadas con los Israelitas.

Nunca olvidaremos las películas por la luchas de la independencia afgana, el poderío de los rusos  y todo lo que ellos demostraron en las grandes cadenas estadounidenses de televisión, que alimentaban a los programas con la visión de que los rusos eran los más peligrosos para causar una verdadera catástrofe. Sin embargo, el problema radica cuando cayó el comunismo en 1989, el nacimiento de la nueva era de la Unión Soviética y el cambio de la política de la globalización mundial y el acercamiento a los países del mundo occidental.

Mucho era  lo que aprendieron los seguidores y descendientes del islam, cuando venían a los Estados Unidos con el fin de compartir lo que en ese momento era el sueño americano, sin saber que el mundo cambiaría sus esquemas sociales, políticos y económicos desde el 11 de septiembre.

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El gobierno estadounidense mantuvo su política contra acciones comunistas en América Latina, sin determinar que con la llegada del nuevo milenio, el 1 de enero del 2000, se daría un acontecimiento que plasmaría un nuevo destino.

Para los lectores bíblicos, el conocimiento del 11 de septiembre se enmarca en los pasajes bíblicos de los profetas como en las palabras que expresó Jesús cuando anunció que para antes de su nueva llegada habría guerras, desolación en todo el planeta. Quizás no sea de mayor entendimiento.

Lo cierto es que los que vivimos ese triste momento, nunca olvidaremos aquel martes a las 8 de la mañana, hora de Panamá, en  que una gran y verdadera nación era sacudida y estremecida por grupos que ellos mismos habían alimentado por muchos años, con espíritu de guerra, de sed asesina y cosas negativas que en muchas ocasiones los que vivimos en el continente americano jamás hubiese vivido, ya que los errores de malas administraciones estadounidenses pagaron las severas y serias consecuencias.

No está tan clara la elección todavía entre seguridad y libertad individual. Los libros mencionados no recogen la polémica, pero no se puede obviar que muchas de las medidas de protección de la seguridad nacional suponen un mayor nivel del Estado en las vidas de sus ciudadanos, algo que en sociedades con un fuerte componente social no es del agrado de todos.

En cualquier caso, lo que sí está claro es que el terrorismo, su prevención y su eliminación, ha pasado a ser una prioridad de los gobiernos porque, como todos los autores reconocen, es un fenómeno global cuya única respuesta y solución pasa por la cooperación multinacional, por el esfuerzo compartido de todos. La paz no se construye de un día para otro sino en que los gobiernos cuiden bien a sus ciudadanos sin importar condiciones sociales.

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