La corrupción y la negligencia acabaron siendo los protagonistas involuntarios de "19 Edificios como 19 heridas", un libro creado con las historias de los inmuebles derrumbados por el terremoto en México del 19 de septiembre de 2017 en las que también se ve otro ingrediente fundamental: la resiliencia.
El periodista Alejandro Sánchez, coordinador del volumen, explica en una entrevista que inicialmente no pensaba que la corrupción fuera a ser el eje que vertebrara las 19 historias, escritas por periodistas que cubrieron la tragedia como Laura Toribio, Peniley Ramírez o Paris Alejandro Salazar. Sin embargo, "en la mayoría de los casos" los periodistas fueron descubriendo "la incompetencia de la autoridad" y casos de negligencia en los que los poderes "no hicieron su trabajo", indica.VEA TAMBIÉN Iglesia convoca diálogo preliminar en busca de salida a huelga en Costa Rica
Asimismo, proliferan los casos de edificios en los que se construyeron más alturas que lo autorizado, como en el colegio Rébsamen, en el que murieron 19 niños.VEA TAMBIÉN Despiden al director de la morgue de Jalisco por perder contenedor con 157 cuerpos
Estas personas, asegura, "no necesitan ser expertos en la materia; no tienen que ser ingenieros", y en el libro los autores han documentado que tienen lazos con los jefes delegacionales (de distrito), "y ahí es donde se hace la trampa". Según Sánchez, en la ciudad hay un "cártel inmobiliario perverso" que se está apropiando de los espacios para levantar inmuebles con el fin de "ganar unos pesos a cambio de poner en riesgo tanto el medioambiente como la seguridad de las personas". "Los problemas están ahí, y las soluciones se tienen que hacer desde el Congreso local, para darle un nuevo matiz, una nueva alma, a todo lo que tenga que ver con los desarrolladores y la construcción en la Ciudad de México", argumenta el periodista. A diario por la ciudad pueden verse inmuebles en una situación de riesgo. Es el caso de uno de los edificios ubicados en la Plaza Río de Janeiro, que sufrió daños en los terremotos de 1985 y 2017 que lo dejaron "desnivelado". Sin embargo, ahora "no lo van a derrumbar" y seguramente, aventura Sánchez, en un tiempo sus departamentos volverán a ser rentados. "Hoy mismo estaba viendo en un periódico una iglesia que está a punto de derrumbarse porque está la cúpula cortada por el sismo, y al lado hay una (escuela) primaria. ¿Qué esperamos? ¿Que se derrumbe para lamentarnos todos", se pregunta el periodista.Según Sánchez, en la ciudad hay un "cártel inmobiliario perverso" que se está apropiando de los espacios para levantar inmuebles con el fin de "ganar unos pesos a cambio de poner en riesgo tanto el medioambiente como la seguridad de las personas".