Los jueces de la Corte Suprema brasileña recibirán un fuerte aumento salarial que provocará un incremento de $1,000 millones de dólares en el gasto público.
El presidente Michel Temer aprobó la ley correspondiente en momentos que su gobierno aboga por medidas de austeridad para ayudar a Brasil a salir de la recesión. Los 11 jueces ganarán en equivalente de $10,101 mensuales en lugar de $8,659, un aumento del 16%. Esto provocará un efecto dominó, ya que varias remuneraciones en el sector público están ligadas a las del tribunal.VEA TAMBIÉN Más de 600 damnificados por la furia de las aguas del río Aburrá cerca de Medellín
Michel Temer está en las últimas semanas de su gobierno, ya que el presidente electo Jair Bolsonaro, de ultraderecha, asumirá el 1 de enero.El presidente electo de Brasil Jair Bolsonaro rechazó en su momento la medida presentada por Temer.
El reajuste, aprobado a principios de este mes por el Congreso, fue avalado por Temer después de que la máxima corte del país revocó, también el subsidio para la vivienda a los magistrados de todas las instancias judiciales.
El juez del Supremo Luiz Fux revocó este lunes las cautelares concedidas que permitían el pago de esos subsidios a la vivienda.
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"Brasil está en una situación complicadísima y la gente no soporta más eso, pero la decisión no me cabe a mí. Está en las manos de Temer. Yo, por el momento, soy apenas el presidente electo", añadió entonces. Bolsonaro afirmó también que los magistrados del Supremo son "la clase que más gana en Brasil" y que la subida de sus sueldos dificulta el discurso a favor de una reforma del sistema de las pensiones, que organismos internacionales ven como fundamental para reducir el abultado déficit fiscal. Poco días después, el capitán en la reserva del Ejército se volvió a pronunciar sobre el asunto y manifestó que el aumento sería "un problema más" que tendrán que enfrentar a partir del próximo 1 de enero, cuando asuma la Presidencia.Bolsonaro afirmó también que los magistrados del Supremo son "la clase que más gana en Brasil" y que la subida de sus sueldos dificulta el discurso a favor de una reforma del sistema de las pensiones, que organismos internacionales ven como fundamental para reducir el abultado déficit fiscal.