Valoremos a nuestras madres

Por: Redacción 08/12/2018

La historia de nuestro país, nos marca de muchos eventos sociales en que a los inicios de la vida republicana deseaban celebrarse.

Con la naciente República, efectuada el 3 de noviembre de 1903, los destinos de la nación empezarían diversos cambios no solamente en el aspecto político sino en lo económico y social.

Es así que con la administración del presidente Belisario Porras, se daría a un acontecimiento que marcaría el rumbo de la celebración del día de las madres en toda la República de Panamá.

La primera vez que se celebró el Día de la Madre en Panamá fue el 11 de Mayo de 1924, por iniciativa del Club Rotario, estableciéndose como día festivo nacional mediante un Decreto aprobado por el presidente Belisario Porras.

Posteriormente, la propuesta del cambio de fecha al 8 de diciembre fue iniciativa de la  Primera Dama de la República, Hercilia de Arosemena, en el año 1930, fecha coincidente con la festividad religiosa de la Inmaculada Concepción.

Esta celebración fue muy acogida cuando las diversas damas de los diferentes clubes cívicos supieron que se rendiría homenaje a las diversas mujeres y madres del toda la República de Panamá.

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Para facilitar esta actividad, se organizaron actos de homenaje en todos los colegios e instituciones públicas del país, y las madres recibieron  todo tipo de regalos, desde flores o bombones, poemas o cartas de agradecimiento no solamente por los hijos o estudiantes sino por las invitaciones efectuadas por doña Hercilia de Arosemena, esposa del presidente Florencio Harmodio Arosemena.

Lo cierto que en la administración del presidente Belisario Porras se celebraba desde 1924.

Pero con los cambios políticos, económicos  y sociales que vivía Panamá, la celebración efectuada en 1930 promulgó que las oficinas telegráficas recibieran los datos de los hijos que querían saludar a sus madres, los cementerios permanecían abiertos hasta las 6:00 de la tarde y se celebraran veladas en todas las escuelas de la ciudad como el resto de la República de Panamá.

El propósito de cambiar el día de celebración era para que coincidiera con la festividad de la Inmaculada Concepción.

Para lograr su mayor consenso dentro del pleno legislativo, esta decisión se sometió a diversos  y acalorados debates, ya que algunos miembros de la Asamblea Nacional rechazaban que la fecha se convirtiera en una festividad religiosa, lo que le hiciera perder el sentido festivo y que debería ser como la celebración del día del padre, donde hubiese mayor enriquecimiento familiar, cuyo punto sería el enaltecimiento de la mujer panameña en la sociedad y su aporte esencial en la vida nacional.

Ante la discusión plenaria de la Asamblea Legislativa, el diputado Aníbal Ríos D., propuso trasladar el Día de la Madre para el 8 de diciembre, pero sin resaltar el aspecto religioso, y así finalmente se decretó el cambio de día a través de la Ley 69 del 18 de diciembre de 1930.

Consagrando los principios sociales y de alta valoración efectuados por las damas de los diferentes clubes cívicos del país y de la Primera Dama de la República en esa época (1930), Hercilia Arosemena, la celebración del Día de la Madre en Panamá, tanto para jóvenes como adultas, sería cada 8 de diciembre.

Cada 8 de diciembre las familias panameñas se unen para dedicárselo a ese ser especial que siempre se preocupa por los demás, y que dentro del hogar establece normas, valores, principios y conductas, con que contribuyen en la formación de  nuestros jóvenes.

Lo cierto es que el rol de la madre en la sociedad panameña ha tenido que enfrentar desafíos, por los que, en ocasiones, no existe pleno control para su ayuda.

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La madre panameña debe ser valorizada, especialmente aquellas de estratos humildes como en las comarcas, donde todavía existe el estado machista impuesto por normas tribales, que dificulta no desean la preparación académica de la mujer.

Al referirse a los cambios sociales dentro del rol de la madre en las comarcas puede reflejarse el abuso del indígena (masculino) donde en ocasiones no cumple con sus obligaciones en el hogar.

Afortunadamente, están habiendo cambios sustanciales como lo es la capacitación y preparación educativa donde muchas jóvenes, siguen recibiendo  formación educativa que le está ayudando a transformar esa personalidad, preparándola para mejores días, como también para ser madre.

Valoremos los esfuerzos que ellas hacen, ya que son la base forjadora de la sociedad panameña.

Feliz día a todas las madres panameñas.

Comunicador social.