Efectivos antidisturbios de la policía y decenas de miles de manifestantes se enfrentaron en Hong Kong durante una protesta prohibida en repulsa por los 45 heridos del pasado domingo.
La policía había prohibido la marcha por considerar que era peligrosa y empleó gases lacrimógenos en diversos puntos del periférico distrito de Yuen Long, en cuya parada de metro resultaron heridas 45 personas el pasado domingo a manos de un grupo de hombres vestidos de blanco que portaban cañas de bambú y barras metálicas tras otra manifestación a favor de reformas democráticas. Los manifestantes mostraron su descontento hoy por esa actuación policial, en la que tan solo dos agentes acudieron al lugar de los hechos 40 minutos tarde para marcharse y dejar a los manifestantes a merced de los supuestos miembros de las tríadas (mafias chinas), de los que tan solo doce fueron detenidos.VEA TAMBIÉN El fracaso de Sánchez mantiene a España en la inestabilidad política
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De acuerdo con las leyes hongkonesas, participar en una manifestación ilegal puede conllevar penas de entre tres y cinco años de prisión y una multa de 5.000 dólares de Hong Kong (639 dólares, 574 euros). Mientras tanto, los medios oficiales chinos se hacían eco de las advertencias de la Policía, criticaban la actitud de los manifestantes y publicaban artículos de análisis en los que indican que “no hay otra alternativa (para Hong Kong) que integrarse” en la China continental. Las protestas dieron comienzo hace ocho semanas para exigir el fin del proyecto de ley de extradición, que, según abogados y activistas defensores de los derechos humanos, podría traducirse en un acceso del régimen de Pekín a "fugitivos" refugiados en suelo hongkonés. Para sus detractores, se trata de una ley que intimidará y penalizará a críticos y disidentes del régimen chino, mientras que sus defensores aseguran que busca llenar un vacío legal, ya que no existen fórmulas legales de extradición entre Taiwán, Hong Kong y la China continental. No obstante, las manifestaciones han derivado hacia demandas más amplias sobre mejoras de los mecanismos democráticos de la ciudad, cuya soberanía recuperó China en 1997 con el compromiso de mantener hasta 2047 las estructuras establecidas por los británicos.