Chile cumple más de 25 años jornadas de movilizaciones con una gran manifestación en Santiago y una huelga general que congeló la actividad en la ciudad costera de Valparaíso y otras partes del país en reclamo de mejoras sociales, mientras el dólar alcanzó valores históricos y comenzó a ser motivo de preocupación.
De nuevo una multitudinaria marcha como las vistas en días anteriores tomaba forma en el centro de Santiago. Miles de personas se manifestaban de forma ruidosa en el punto neurálgico de Plaza Italia, ahora bautizada como Plaza Dignidad, donde se escuchaban con furia pitidos y música mientras se agitaban decenas de banderas. A unas cuadras de la plaza, en las inmediaciones del palacio de gobierno, grupos de encapuchados se enfrentaron con la policía que los dispersó con chorros de agua y gases lacrimógenos.VEA TAMBIÉN Evo Morales llega a México tras recibir asilo político
Las clases estaban suspendidas porque muchos profesores y alumnos no podían acudir a cumplir sus tareas rutinarias.
En Concepción, al sur del país, las manifestaciones eran multitudinarias. En tanto, grupos menos numerosos se congregaban en Temuco, también en el sur. En Antofagasta, al norte, barricadas obligaron a suspender el transporte público. Y en Punta Arenas, en la Patagonia, centenas salieron a las calles a mostrar su descontento.
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Los 26 días de movilizaciones han tenido un alto costo económico. La Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo estimó que se podrían perderse hasta 100.000 empleos y muchas economías familiares y pequeños y medianos empresarios se han visto fuertemente afectados.El martes el dólar superaba el récord histórico de 800 pesos por unidad tras estar en torno de los 700 a 720 pesos antes de las manifestaciones. Al final de la jornada bursátil cerró a 781 pesos.
El ministro de Hacienda, Ignacio Briones, dijo que el alza de la divisa “es una señal de inquietud que estamos siguiendo muy atentamente". Chile vive una revuelta social sin precedentes desde el 18 de octubre cuando un alza en la tarifa del metro detonó incendios y ataques en la mayoría de sus estaciones y centenares de saqueos a supermercados seguidos por multitudinarias protestas por un amplio abanico de demandas, que van desde mejoras en la educación, la salud y las pensiones hasta una nueva constitución. Al comienzo de la crisis el presidente Sebastián Piñera anunció un paquete de leves mejoras sociales a las pensiones básicas, cuyo monto es de $146 mensuales, y propuso rebajar los millonarios sueldos de los congresistas y aumentar los impuestos a quienes ganan más de 11.000 dólares al mes. Pero no logró atenuar las protestas. En los últimos días su propuesta de abrirse a modificar la constitución heredada de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) ha sido cuestionada: mientras el gobierno propone una modificación desde el Congreso y la clase política, la ciudadanía demanda su participación a través de una Asamblea Constituyente.