Pastor E. Durán Espino

Conductas que regeneran

Por: Pastor E. Durán Espino 14/01/2020

Por este medio queremos felicitar al amigo evangelista Roberto Sanjur, quien con sus propios esfuerzos y pecunio se ha propuesto realizar una gira al sector “nedrini” (oriental) de la comarca Ngäbe-Buglé, para llevar regalos a niños y niñas de ese sector empobrecido y necesitado de nuestro país.
 
Esto nos ha hecho recordar un acontecimiento que hemos vivido en estos días y que nos ha causado, por un lado consternación y por otro, admiración.
 

El caso es que nos hemos sentido consternados por el fallecimiento de un gran amigo (LR), quien vivía en una comunidad considerada “zona roja”.

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Estaba muy enfermo, tuvieron que hospitalizarlo y uno de sus hermanos nos facilitó su número de celular que lo pusimos en la aplicación conocida como “WhatsApp”, desafío digital a través del cual uno se puede comunicar con otras personas no importa su distancia ni situación.

Así fue como nos comunicábamos con nuestro amigo LR.

Fui a visitarlo un día, pero me dijeron que las visitas eran a las seis de la tarde y no había visitas a otra hora.

Yo no podia ir a esa hora.
 
En las últimas comunicaciones que tuve con él, me dijo: “Hoy fue la operación (intervención quirúrgica), y, gracias a Dios, todo salió bien”.

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Yo me puse contento y él después me dijo:
 
“Me estoy recuperando y quiero llevarle un mensaje a los jóvenes sobre lo que Dios hizo conmigo, para que tengan tiempo de dejar de hacer lo malo que están haciendo, a tiempo”.

Y continuó: “Dios me lo dijo, que lo hiciera”, porque como dice el dicho: ‘el que anda mal, termina mal’…”
 
Yo le respondí: “Así es”.
 
Y él nuevamente me escribió: “Sí señor. Ya yo aprendí que sin Dios nada somos y nada seremos. Yo le doy gracias a Él, que me lo hizo saber a tiempo, porque la hora es de Él”.
 
Yo, admirado por lo que me decía, le respondí: “¡Qué bien!”
 
Y él concluyó: “Así es. Dios lo guarde señor Durán, por siempre. Cuídese mucho”.
 
Pensé que su problema de salud estaba ya resuelto.

Días después me dirigí a su barriada, pues deseaba encontrarme con un señor, fundador de la barriada, a quien deseaba hacerle una entrevista, ya que de los fundadores, él es uno de los únicos que quedan con vida y con la mente lúcida.

Deseo entrevistarlo, pues esta barriada fue fundada por precaristas que pasaron por muchos problemas (persecución, encarcelamientos, etc.), barriada cuya historia es fenomenal.

Al llegar a la barriada con esta intención, me llevé una muy triste noticia.

El señor a quien yo quería entrevistar me dijo: “LR murió en el hospital donde estaba internado”. Lloré.

Educador.