Atravesando el mar

Por: Redacción 25/01/2020

La gran proeza de Colón fue atravesar el mar Atlántico con unos barcos no preparados para tan largo viaje y en las condiciones más adversas: tormentas, mar agitado y hasta turbulento, días sin viento, sin movimiento, enfermedades en los marineros, hambre, preocupación y descontento en la tripulación, y, en el fondo, sin saber en verdad a dónde iban. 

Él tampoco pensaba descubrir un nuevo continente, sino encontrar una ruta más corta para llegar a las Indias y crear un nuevo trayecto seguro para fortalecer el negocio marítimo.

Siendo un gran cartógrafo y con la idea de que la tierra era redonda, calculó viajar unas 2800 millas y llegar al Japón, pero llegó a las Antillas.

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La tierra era más grande que la que él calculó.

Tardó dos meses y nueve días para lograr eso.  

Pero tenía la seguridad de que algo encontraría y perseveró en su idea, no solo cuando presentó el proyecto a los reyes católicos, y aún antes, sino en medio del mar, con esas largas noches y esos días de gran sol o lluvia, con la incertidumbre reinante. 

No solo luchar contra las inclemencias del tiempo y todos los inconvenientes técnicos de tan largo viaje, sino mantener a la tripulación cohesionada, tranquila, y dispuesta a continuar el viaje. 

Realmente era un gran líder.

Y al final se encontró con un nuevo mundo.

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Pues eso debe constituir un ejemplo claro para nuestra vida. 

1. Tener un gran ideal o sueño, estando convencido de que vale la pena luchar por él.

2. Desear intensamente se haga realidad.

3. Ser fiel a esa visión y ampliarla y enriquecerla con todos los detalles posibles.

4. Buscar los medios para realizar ese sueño, sabiendo que mientras más grande sea, más se necesitará luchar; y al encontrar los recursos, administrarlos bien, y prepararse para todos los obstáculos que vengan.

5.  Estar dispuesto a sacrificar lo que sea para que se consiga el objetivo.

6.  Entusiasmar a otros a buscar la realización de esa visión.

7. Perseverar y comprender que no todo saldrá como lo esperado, sino que en el camino se añadirán y se quitarán elementos, y que lo más importante es luchar por conseguir las metas, sabiendo que los resultados últimos dependerán de algunos factores que se escapen a nuestro control. 

¿Usted tiene metas claras, realmente nobles?

¿Se atrevería a atravesar el mar de los obstáculos, dejar atrás cosas buenas por algo mucho mejor y luchar contra viento y marea para conseguir sus metas?

¿Estaría dispuesto a fracasar, levantarse, seguir luchando?

Anímese, hágalo, vale la pena, siempre confiando en Dios, con quien todo es posible.

Se sentirá bien aunque no consiga todo lo propuesto. 


Monseñor