Educación de calidad, pilar del desarrollo del país

Por: Redacción 10/06/2021

Indicábamos en la primera parte publicada de este artículo, que habíamos leído con detenimiento la columna del Licdo. Guillermo Cochez respecto al “concepto de que nunca avanzaremos en el desarrollo del país sin una educación de calidad” y señalábamos que debíamos ir mucho más allá, pues había que definir y resolver el origen de lo que frena la calidad de la educación, y, por ende, del desarrollo del país.

Que había tres componentes obstaculizadores del avance en el logro de una educación de calidad y que el gobierno no era el único obstáculo. Decía que el primer obstáculo eran los gremios magisteriales quienes están más preocupados de obtener mayores beneficios trabajando con poco esfuerzo y educando menos… y razonaba el porqué (ver primera parte publicada de este artículo).

También indicábamos que el segundo obstáculo eran las universidades en las que no hay un esfuerzo real de innovar en nuevas carreras de actualidad y que seguíamos formando profesionales en carreras hoy en día saturadas y sin demanda a futuro. Y no hacen el esfuerzo porque aducen no hay demanda, pero que la demanda se crea ofreciendo los productos. Igual razonábamos el porqué (ver primera parte publicada de este artículo).

Lo que sí sabemos con toda seguridad es que esta pandemia ha demostrado que la tecnología llegó para quedarse, que los puestos de trabajo se transformaron y que se requerirán mayores conocimientos y habilidades tecnológicas en todas las áreas laborales.

La atención al público está siendo reemplazada por la inteligencia artificial y prueba de ello es que la AIG ha implementado con esta pandemia plataformas tecnológicas con cierto grado de inteligencia artificial (IA), como ROSA, RAISA y NICO.

Este tipo de plataformas ya es común encontrarlas en los comercios de Panamá como medio de asistencia a los clientes. En otras latitudes ya la robótica (el prototipo de IA visible) ha incursionado en los hospitales en las salas de operaciones, laboratorios y áreas administrativas, como es el caso de la recepción de pacientes con robots, a quienes le dan la bienvenida y los orientan a dónde dirigirse. En la fabricación de automóviles y la fabricación en general ya se usa la robótica desde hace mucho tiempo.

El tercer elemento definitivamente es el gobierno. La infraestructura escolar da lástima. No hay planes de mantenimiento de los colegios y todos los años vemos los centenares de escuelas con desperfectos que no se solucionan e igual inician las clases en ese ambiente hostil para educar.

Los colegios públicos no están preparados para asumir las enseñanzas requeridas para los retos de la modernización del país y del futuro. Carencia de un internet de calidad y velocidad. La Red Nacional de Internet (RNI) no es la adecuada para suplir las necesidades de una educación moderna.

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Es lenta y no tiene una verdadera cobertura nacional. Todo esto requiere de grandes inversiones de dinero en la educación, lo cual hemos visto que ningún gobierno ha cumplido con leyes y pactos acordados al respecto.

La Ley Orgánica de Educación de 1946, reformada en 1995, establece que el tema educativo debe tener prioridad en el presupuesto general del Estado y no puede ser inferior al 6% del PIB del año anterior.

Adicionalmente, los gremios docentes han venido insistiendo en el cumplimiento de este porcentaje del PIB tal como lo mandata la ley y como se comprometió el gobierno en el acuerdo de finalización de la huelga magisterial firmado en julio de 2016.

Ningún gobierno se ha acercado a este 6% del PIB del que está establecido por ley y por recomendaciones de la UNESCO a nivel mundial. Cuando más cerca se estuvo fue en el 2018 cuando se estableció un presupuesto equivalente al 3.7% del PIB (Fuente PIB: Banco Mundial).

Este gobierno ha insistido desde la campaña presidencial, que “la educación sería la estrella”, pero diera la impresión que esta estrella no alumbra al estar oculta en un cielo nublado y tormentoso. Paradójicamente, en este gobierno, los presupuestos de educación se han reducido un 20.5% con relación al 2018 que ha sido el momento donde más se invirtió en los últimos 5 años.

Para concluir, no olvidemos que la educación de calidad es uno de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible que se han propuesto cumplir las naciones del orbe, para el año 2030 y que Panamá es signatario del mismo.

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Con los recursos asignados, los programas de desarrollo con vista al futuro y gremios magisteriales que en lo que menos están preocupados es en enseñar, nuestra educación de calidad, quizás la alcanzaremos en el siglo XXII, algo con lo que soñé, pero no veré.