La presentación de Luis Miguel en Buenos Aires gustó a sus seguidores, las entradas se agotaron rápidamente. Luego el cantante cruzó la cordillera para seguir con el Tour en Chile.
No obstante, las noticias que llegan desde Chile son desalentadoras, contemplando que fue internado de urgencia en una clínica privada.
Según confirmaron personas cercanas a su círculo íntimo, en Bueno Aires recibió una inyección con corticoides para poder cumplir con lo pautado y cubrir la decena de presentaciones.
De todos modos, esa "solución" parcial terminó siendo contraproducente, ya que su cuadro se fue agravando con el correr de los días, se lee en el medio "Cronista".
Poco después de aterrizar en Santiago de Chile, el artista sufrió secuelas y fue llevado a un sanatorio privado para que lo atendieran.
La atención transcurre con el mismo hermetismo que mantiene en su vida privada, pero se filtraron algunos detalles.
"El lunes dio un concierto en el país vecino, pero de inmediato habría sido hospitalizado por un cuadro que -dicen la malas lenguas- comienza a ser grave. Es por un cuadro gripal. Por una faringitis mal curada", informó Guillermo Barrios en el ciclo de Karina Mazzocco.
"Me decían colegas de Chile que no se lo vio bien en el escenario, que lo vieron fatigado", aportó Diego Esteves y precisó que el artista estaría siendo atendido en la clínica Dávila de Santiago.
"Tenía mucha tos. Y estuvo mucho tiempo de espaldas al público porque trataba de ocultar su malestar", sentenció.
Esas informaciones vienen aparejadas de las complicaciones que ya había evidenciado en Argentina.
"Acá, en uno de los shows, estuvo por suspender porque tenía un inconveniente de salud. No se suspendió porque no tenían forma de reprogramar la fecha", añadió Cora Debarbieri.
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