Cristo no falla

Por: Redacción 13/04/2026

Estamos acostumbrados a que nos fallen en asuntos de negocios con trampas o mala calidad de productos; así como supuestas amistades que cuando estás realmente mal desaparecen. Tratados internacionales que no se cumplen. Promesas matrimoniales fallidas, traiciones en todos los órdenes. El engaño flota como enjambre de avispas en todos los ambientes buscando a quien vorazmente atacar.

El lobo con piel de oveja aparece con títulos académicos, cargos públicos, o con humo de incienso, y al final lo que busca siempre es saciarse de dinero. Ver cómo te sacan tus bienes, ahorros, cualquier posesión y de la manera más fina dejarte hasta en la calle. Vivimos en un mundo cuyo dios es el Padre de la mentira y le encanta envenenar el aire que respiran los seres humanos, y ponerlos a bailar como títeres al son de la música tenebrosa que alaba el dinero, el poder, la fama, el placer, para adormecerlos, hipnotizarlos y destruir el plan de Dios en sus vidas. Por eso lamentablemente no confiamos en nadie. Todo el mundo anda a la defensiva. Se esperan los golpes bajos. Las emboscadas. Todo acuerdo, contrato se hace con múltiples firmas, notarios, testigos, sellos. Hay que asegurarse de que no te hagan trampas. Hay una crisis total de la palabra. Vivimos como en una selva. Todos los animales se cuidan unos de otros. Y al final un descuido te puede salir muy caro.

Las víctimas son innumerables. Cónyuges que quedan abandonados e hijos sin padre. Socios en empresas que son engañados por compañeros sin escrúpulos. Gente que confió ingenuamente en la verborrea de vendedores y compraron productos sin el valor prometido. Profesionales en cualquier campo que engañan ofreciendo servicios sin la calidad suficiente, ocasionando a veces daños a las personas. Políticos que en sus campañas electorales prometieron cosas que nunca jamás cumplieron.

Pues hay alguien que nunca falla, que jamás ha fallado, Jesucristo nuestro Señor. La coherencia de su vida: predicación basada en la verdad, milagros, curaciones, exorcismos, resurrección de muertos, y luego la aceptación de morir en una cruz por nosotros, todo eso nos habla de alguien que nunca nos falló. El siempre fiel, que siempre dijo la verdad, que no engañó a nadie, transparente en todas sus acciones, que jamás le hizo daño a persona alguna, era creído por sus discípulos y por sus enemigos. Todos sabían que siempre decía la verdad. Nadie desconfiaba de él. Pero también fue víctima del engaño y la trampa de uno de sus mejores amigos. Judas lo engaña y lo entrega por treinta monedas de plata. También a él le fallaron. Y nosotros le fallamos. Seamos como Jesús. Que no le fallemos a él ni a ninguna persona.