Superman era máster en clásicos

En la modernidad líquida no hay 'populacho’ que ilustrar, sino clientes que seducir Z. Bauman

En mi parque catedral de los años cincuenta, todo el mundo se conocía. Superman, un director de sinfónicas sin batuta, era archiconocido. Sabía todas las partituras (adoraba las de Wagner por difíciles). Siempre se burlaba de mí porque una vez al preguntarme qué música –clásica por supuesto–, me gustaba, le confesé con honesta humildad que me gustaba Tchaikovski, Debussy y Offenbach (por sus Cuentos de Offenbach, y más directamente por La Barcarolla). Se rió a mandìbula batiente. Con tono burlonamente lastimero me dijo: Bueno, Neco, te falta muchísimo para apreciar lo que es la buena música. Imagínate, tendrás que aprender a gozar de Bach, Berlioz, Saint-Saens, Verdi, Bruckner, Handel, etc., para después pasar, si es que los superas, a Beethoven, Wagner, Mozart, Brams... etc. Siempre que podía me lo restregaba. Por supuesto, no logró hacerme sentir mal, pues yo estaba más que feliz con mi cómoda culturita musical. Pero un día lo escuchó el maestro Waltermayer y movió la cabeza como en desacuerdo. El audaz Superman, haciendo honor a su apodo, le dijo: «No cree usted, maestro que superando a Tchaikovski podría llegar a Bartók, a Chopin y a Dvorak y a Haydn, y si sigue, mucho después podría llegar a Beetoven y Wagner?» «Sí –le respondió el gran maestro–, pero, si sigue estudiando y entendiendo, irremediablemente regresará a Tchaikovski». Nunca más se burló de mí... y yo no extrañé sus puyas.

Con los años, he aquí que me he convertido (con la bendición de Youtube) en oyente devoto de los clásicos, y, es cierto, aprendí a gustar de Mozart y Beethoven, pero todavía no me gusta ni un poquito Wagner (perdono su Cabalgata de las Walkirias, por el Do en jugosos pechos).

Les cuento esto porque intento ponerme los zapatos de Superman pero en la línea de los libros. Como no soy un esnob ilustrado, no sé burlarme de los que no leen. Un amigo me dijo hace poco que había comprado en la feria un libro de Gabo: Crónica de una muerte anunciada y que le había gustado tanto que iba a comprar lo que encontrara del gran GGM. Yo le pregunté: «¿De veras no has leído a Gabo?» «Nunca», me contestó con sencilllez. Lo único que me salió decirle fue: «¡Diablos! no tienes la menor idea de los placeres que te esperan».


Categoría
fecha edicion
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132673
autor
Ernesto Endara (Escritor)
Fecha y hora de publicación