Infraestructuras mentales

En los últimos tiempos tenemos alrededor un bonito despliegue de infraestructuras de cemento. Como los grandes. Rotondas, túneles y pasos a desnivel. Cualquiera pensaría que estamos viviendo en el primer mundo. Pero no. Y no se equivoquen, digo que no, no porque crea que hay que hacer más vías o más aceras (aunque este último rubro debería ser cuidadosamente revisado por los responsables). Digo que no porque lo que falla en la ecuación del desarrollo en Panamá es la variable mental.

Trataré de explicarme: no se pueden hacer proyectos de ciudades si no se tiene en cuenta quienes van a vivir en ellas. Tampoco sirve de nada tratar de replicar experimentos que han sido exitosos en otros sitios por muy culturetas que queramos ser. Por la sencilla razón de que los que viven en Medellín o en Estocolmo no tienen nada que ver con los que viven en Panamá.

Ni el clima ni la cultura son los mismos, y puede que en Madrid o en Nueva York haya gente que quiera ir a trabajar en bicicleta, pero no creo que un ejecutivo bancario en Panamá pueda llegar a su trabajo chorreando sudor tras haber pedaleado unos cuantos kilómetros en el clima panameño, o una dependienta se arriesgue a que le caiga el aguacero y se le desmonte el peinado mientras se dirige a su almacén en bicicleta. No todo funciona en todos sitios por mucho que nos empeñemos.

Las rotondas son una de las soluciones que más han ayudado al tráfico en muchos lugares, eliminando semáforos y paradas innecesarias en los cruces. Ahora bien, ¿por qué en Panamá las rotondas hacen que el tráfico sea más lento en lugar de mejorarlo? Pues porque los panameños, (la mayor parte de ellos), no tienen ni repajolera idea de qué hacer en ellas.

Las autoridades competentes nos han sido capaces de hacer que los conductores entiendan que no se adelanta por la derecha, que no se detiene uno en medio de un cruce o que los hombros de las vías no son un carril adicional. ¿Cómo les vas a explicar que si vas por el carril interior de la rotonda no puedes cruzar todos los paños de golpe para salir hacia la derecha? No estoy hablando de física nuclear, son reglas básicas.

Los políticos deberían entender que las transformaciones en las ciudades no se logran por arte de magia, ni haciendo más intercambiadores, ni haciendo más calles. Nada de lo que se haga servirá para mucho si no lleva detrás estudios serios en los que se apoyen las acciones que tienen que cambiar conductas y mentalidades.

Porque es cierto que las ciudades han de adecuarse a los ciudadanos y no viceversa, pero también es cierto que hay que enseñar a avanzar. Mientras los políticos no entiendan eso, nada funcionará. Y seguiremos dando golpes de ciego demagógicos en los que se presentan proyectos 'bien bonitos’, que se adaptan a los gustos y creencias de los asesores del pretendiente al cargo de turno, pero que generalmente, tienen muy poco que ver con las necesidades y el modo de vida de la mayoría. Ojo, he dicho de la mayoría, esto no tiene nada que ver con que sea bueno o malo. Porque si creemos que hay que modificar hábitos, ahí sí tenemos que hacer un exhaustivo trabajo previo que en este país, ni se ha hecho ni al parecer tiene visos de irse a hacer. Y así nos va. Dando bandazos sociales, dependiendo de los viajes que haya hecho cada candidato y de lo que le haya gustado en la última ciudad que visitó.


Categoría
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132679
autor
Mónica Franco (Antropóloga, actriz y escritora)
Fecha y hora de publicación