Crisis venezolana
En Venezuela como en Ucrania, los respectivos Gobiernos se dieron a la tarea de reprimir y hasta asesinar a su propio pueblo, con una simpleza que asombra y ante los ojos del mundo, que no reacciona como debería por temores infundados y poco éticos. Mientras que en Ucrania se dio lugar a un acuerdo y el fin de la represión, en Venezuela no se ven visos de tranquilidad social, y más bien la represión aumenta.
La retórica del presidente Nicolás Maduro sigue dando pasos errados al informar que rompía relaciones diplomáticas con Panamá, por el simple hecho de solicitar una reunión en el seno de la OEA, para deliberar sobre la crisis. De esta forma, demuestra una vez más las cualidades dictatoriales y autoritarias del sistema político que rige esa nación desde 1999.
Lejos de buscar un diálogo en Venezuela, la clase gobernante y sus grupos paramilitares se han dado a la tarea de reprimir duramente por medio de golpizas, balazos, allanamientos, cierre de vías de transporte y de diversos medios de comunicación, como una clara muestra de su incapacidad para arreglar la situación, como ha sido incapaz de devolverle a Venezuela una tranquilidad económica, social y política que perdió desde que se inició el proyecto totalitario y autoritario a finales de la década de los noventa.
La situación venezolana es caótica, solo basta ver los siguientes puntos:
- Altos niveles de inseguridad, el índice de homicidios por día es hoy el tercer más alto a nivel mundial;
- La falta de libertades es la típica de los gobiernos autoritarios, a todas luces se les niega el derecho a protestar, a circular libremente a la población, a través de la represión de los paramilitares motorizados afines al gobierno;
- La grave crisis económica derivada de un plan económico altamente insostenible, el paso de ser una economía productora de diversos bienes y servicios, a ser una nación monoproductora, dependiente del petróleo, y, lo peor, de los países aliados en Petrocaribe y Alba, para comprar productos básicos como arroz, frijoles y carne.
-Los altos niveles de corrupción que ahogan el sistema financiero.
El Gobierno debe reconocer que se ha equivocado, que ha permitido sumir en una crisis económica y social y rectificar de inmediato, a través del diálogo constructivo con la población y oposición, de lo contrario el descontento legítimo social irá aumentando. Y la situación podría terminar como en Ucrania.
A un poco más de un año del fallecimiento de Hugo Chávez, Venezuela debería tomar un camino diferente al marcado desde 1999 y que ha dejado como legado una crisis multidimensional.