Un atacante suicida detonó ayer su vehículo lleno de explosivos en un control de seguridad en el sur de Irak, el más mortífero de varios atentados que causaron por lo menos 42 muertos, dijeron las autoridades.
La violencia, a pocas semanas de las elecciones parlamentarias, es la más reciente de parte de los insurgentes que desean desestabilizar el país.
La explosión ocurrió a la entrada de la ciudad de Hillah en la hora punta de la mañana, cuando decenas de vehículos aguardaban a ser registrados.
La explosión mató a 21 civiles, inclusive una mujer y un muchacho de 12 años, así como 15 miembros de las fuerzas de seguridad, dijeron dos agentes. Además, resultaron heridas 115 personas, agregaron.
El atentado incendió decenas de vehículos, matando a quienes quedaron atrapados dentro.
Los restos calcinados yacían por doquier, cubiertos con la espuma rociada por los bomberos para extinguir las llamas.
La policía dijo que las quemaduras de las víctimas indican que el atacante llenó su vehículo con líquido inflamable, posiblemente gasolina.
En otros episodios de violencia, los insurgentes perpetraron varios ataques fuera de la capital contra las fuerzas de seguridad y los empleados de la empresa petrolera estatal. Resultaron heridas 16 personas.
Irak ha sufrido un aumento de la violencia desde abril, con el mayor número de muertos desde la lucha sectaria de 2006-2008. La ONU dice que 8,868 personas murieron en el 2013 y que más de 1,400 fallecieron en enero y febrero de este año.