Realidad
- 200 números eran repartidos cada 15 minutos a lo largo de la fila.
- 2 paquetes de papel higiénico y dos kilos de harina pan se vendía en uno de los establecimientos.
Represión
- Desde tempranas horas un grupo de habitantes de Valle Hondo en Cabudare, tomaron las calles para manifestar en contra del actual gobierno, minutos después la Guardia Nacional Bolivarina comenzó a reprimirlos con perdigones y bombas lacrimógenas.
Guerra
- El secretario ejecutivo de la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), Ramón Guillermo Aveledo, alertó sobre lo que, a su juicio, puede resultar ser “la siembra de las semillas de la guerra civil”, luego de que el Presidente Nicolás Maduro, dijera que “candelita que se prenda, candelita que se apaga”.
Sin número no entra”. Esa frase desató histeria entre quienes se aproximaron al supermercado de un centro comercial que está en la Libertador con 33, para realizar sus compras.
Ahora el mecanismo de tomar un número y sumarse a la fila aplica para quienes desean adquirir productos regulados y no regulados; esa es una forma de controlar el flujo de compradores y evitar que antisociales, que se cuelan entre a la multitud, hurten a clientes.
“Siete robos se produjeron esta mañana; eso pasó porque la gente entra como loca a buscar aceite y harina. La situación ha provocado que se metan al lugar aprovechadores que han robado carteras y celulares de otros”, cuenta un funcionario de seguridad del automercado, mientras ataja la puerta de entrada del lugar y le repite a la gente: “Sin número no entra”, frase que desató molestias en más de un cliente que se acercó al establecimiento para comprar cualquiera de los productos que no están regulados.
“De cuando acá uno tiene que hacer cola para comprar un cereal”. “Yo quiero comprar sólo jabón, y así que me niego a hacer una cola de horas cuando no necesito ni aceite ni harina”. Esos eran algunos de los planteamientos que a gritos se escuchaban en las afueras del establecimiento, donde según informaron varios clientes asiduos: “Esto nunca antes había sucedido”.
Carolina Rodríguez, madre de una pequeña de un año, reclamaba insistentemente su derecho a entrar para comprar el cereal que su hija necesita para las meriendas escolares.
A este reclamo el funcionario, que no quiso ser identificado, respondía: “Señora, busque su número”.
Rosa Pacheco, de 84 años, estaba en la hilera que se desprendía desde una de las entradas laterales del centro comercial. Ahí estuvo de pie, a pesar de estar operada de la rodilla, desde las 7:00 am, esperando que abriera el supermercado y la dejaran pasar. Para su sorpresa, a las 10:00 am le notificaron que su entrada al lugar demoraría aún más porque los usuarios debían pasar por número.
“No hay respeto por los adultos mayores. Nosotros deberíamos tener prioridad”, exclamaba Pacheco en medio de una multitud que reclamaba por los números y que, de un momento a otro, pasó de quejarse verbalmente a tratarse a empujones por tanta desesperación.