La reciente intoxicación de un millar de personas, en su mayoría niños, por una fundición de plomo ha destapado una amenaza sanitaria que los ecologistas advierten desde hace años: la conversión de China en un gran vertedero tóxico.
La expansión de fundiciones, fábricas y basureros de aparatos electrónicos ha causado que entre el 10 y el 20 por ciento de los menores chinos tengan más de 100 miligramos de plomo por litro de sangre, nivel peligroso según la Organización Mundial de la Salud.
El problema, otrora exclusivo de ciudades del mundo desarrollado, se ha trasladado a las pequeñas comunidades rurales, inundadas de vastos "cementerios" de productos electrónicos y de peligrosas incineradoras y fundiciones donde se "reciclan" estos aparatos con grave riesgo para los vecinos, sobre todo los más pequeños.
En el último caso, destapado estos días, los vecinos de Xinsi y Mouba, dos pueblos de la provincia de Gansú (noroeste), tuvieron que recurrir al "espíritu de Fuenteovejuna" para conseguir que sus demandas fueran atendidas, tras años denunciando la intoxicación que sufrían a causa de los vertidos de una fundición de plomo.
El resultado oficial hasta el momento, con cerca de un millar de personas con altos niveles de plomo, la mayoría niños y de los que al menos cuatro tienen secuelas irreversibles, deja un nuevo interrogante sobre el futuro del crecimiento chino.
Si bien el Gobierno ha comenzado a anunciar la elaboración de medidas, los grupos ecologistas piden más celeridad y concreción, y se muestran preocupados por que las autoridades locales las apliquen.
"Eliminar el uso de sustancias químicas tóxicas de los productos electrónicos es una de las cuestiones más urgentes para detener el problema", dijo a Efe Edward Chan, director en China de la campaña de Greenpeace sobre este tipo de desechos.
El modelo a seguir, a su juicio, es la directiva de la Unión Europea (UE) que entró en vigor en julio y que prohíbe usar en esos aparatos plomo, mercurio, cadmio, cromo hexavalente, polibromobifenilos (PBB) y polibromodifeniléteres (PBDE), que pueden afectar al cerebro y el sistema nervioso y ser muy peligrosos para embarazadas y niños.
Pekín tiene previsto adoptar un "estándar verde" parecido el próximo año pero sólo lo hará para las importaciones y además no ha fijado qué tipo de castigos aplicará a los infractores.
"Si el Gobierno chino no prohíbe los productos con estas sustancias, estos podrán sólo venderse en el mercado chino ya que no podrán hacerlo en el europeo", lo que aumentará la multiplicación de "cementerios" tóxicos por todo el país, advirtió Chan.
En todo el país, cuatro millones de frigoríficos, cinco millones de lavadoras serán "tirados a la basura".
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El plomo, una silenciosa amenaza para los niños chinos
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autor
VÃctor A. Santos J.
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