Los detenidos en las cárceles del país se las ingenian de distintas maneras para fugarse. La creatividad de estos reos y la falta de personal capacitado para ejercer esas funciones, se ha convertido en un problema para las autoridades penitenciarias y de la Policía Nacional.
Informes del Sistema Penitenciario Nacional revelan las diversas formas en que logran fugarse de los centros penales como La Joya y La Joyita.
Una de ellas es la fractura, que no es más que romper barrotes y abrir túneles. Además se valen de las lluvias y riñas para distraer al personal, aprovechan los actos religiosos y hasta se roban los suéteres distintivos de los reos que tienen permisos laborales.
En operativos de requisa, realizados por la Policía Nacional se han encontrado en pabellones e incluso en la celda conocida como "Guantánamo" (donde se ubica a los reos de alta peligrosidad) platinas, pedazos de hierros, chuzos, seguetas, pinzas, pedazos de varilla, tornillos, lima, celulares con sus cargadores, clavos y tijeras.
Todos estos artículos son utilizados por los internos para darse a la fuga.
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Hasta el mes de agosto de este año en los penales de la ciudad de Panamá, incluyendo el centro femenino, se habían registrado 92 fugas.
La Oficina de Seguridad del Sistema Penitenciario da cuenta que en 1999 se reportaron 11 reos fugados; en el 2000 fueron 13, mientras que en el 2001 se dieron a la fuga 18 reos, 2002 unos 13, en el 2003 fueron 16, en el 2004 se escaparon 14, en el 2005 se lograron escapar 26 y este año hasta la fecha se escaparon 53 reos.
Este informe dado a conocer por esta oficina también destaca que en La Joya permanecían evadidos desde 1999 hasta el 31 de agosto de este año, 34 internos, en La Joyita 37, en El Renacer 7, en el Centro Femenino 4 y en Tinajitas 9.
El subcomisionado encargado de la seguridad en centros penitenciarios por la Policía Nacional, Demóstedes Batista, explica que la seguridad física corresponde a la entidad policial, mientras que la estructural es responsabilidad del Sistema Penitenciario.
Reveló que las estructuras de La Joya y La Joyita son viejas, por lo que el desgaste de 16 años las convierten en un "merengue" para los privados, esto sin contar con el hacinamiento.
"El hierro se corroe, las cercas se pudren, todo ante el tiempo tiende a decaer. las desventajas que tiene ese centro es que sólo tiene una cerca que limita al pabellón y allí tienen el área abierta, hecho que le da acceso inmediato, ellos cortan el ciclón ya están en el monte", destacó el uniformado.
Hay muchas maneras de escapar de las celdas de una cárcel y los reos lo saben y las ponen en práctica.
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Las formas que usted menos se imagina, los reos utilizan para su propósito.
Sin embargo, aseguró que hay medidas que si se logran ejecutar minimizan el riesgo que se registre una fuga. Una de estas es el hacinamiento, sacar a estos internos al patio de vez en cuando, mantenerlos en procesos de resocialización, y el mantenimiento de estructuras (las luminarias).
Aseguró que existen áreas en La Joya donde no hay luminarias que le faciliten el trabajo a las unidades policiales cuando ocurren fugas masivas como las registradas recientemente.
Por su parte, el viceministro de Gobierno y Justicia, Severino Mejía, dijo que estas fugas tanto en La Joya como La Joyita han merecido la atención tanto de las autoridades como de la ciudadanía, por lo que el director del Sistema Penitenciario, Carlos Landero, y la Policía deben entregar valoraciones y diagnósticos sobre las vulnerabilidades en estos centros.
Expresó que luego de estas valoraciones dará recomendaciones que conllevan a esfuerzos en un estudio de seguridad institucional y física. Mejía coincidió con Batista sobre las estructuras de La Joya.
Considera que se trata de antiguas instalaciones de las ex Fuerzas de Defensa y del Batallón 2000, que para cubrir una necesidad, en esos momentos, se convierten en centros de reclusión.
Según el viceministro, es precisamente la cantidad de tiempo que tienen estas cárceles lo que hace que logren con facilidad limar los barrotes. "Naturalmente, no solo nos vamos a abocar a ver cuáles son las fallas estructurales que facilitan la evasión, sino a buscar culpables en el sentido de identificar si hay policías o custodios involucrados".
El director de la Policía Nacional, Rolando Mirones, aboga porque las unidades policiales que custodian las cárceles del país salgan de esos recintos, y puedan hacer el trabajo para el que sí están preparados, "dar seguridad a la ciudadanía".
Para el jefe policial, el problema en las cárceles es que no se han hecho las inversiones adecuadas precisamente por ser Panamá un país con recursos limitados, y los que hay se destinan a temas prioritarios, salud y educación. "No tratemos de poner la culpa en los custodios y civiles y tampoco en la Policía, que tiene mil 500 personas perdidas en el sistema penitenciario. Y digo perdidas porque la labor de cuidar detenidos no es una labor de nosotros; en Panamá lo hace la Policía porque es la más capacitada para hacerlo", reveló un tanto irritado Rolando Mirones.
Otro de los problemas en el sistema penitenciario es la falta de capacitación en las unidades que brindan seguridad.
Destacó que "nunca han tenido capacitación para custodios y que sólo han estudiado una carrera policial". Justificó de alguna forma la complicidad que han tenido las unidades policiales en fugas, al señalar que se trata de uniformados expuestos a estas situaciones, "pues un policía no debe estar actuando para algo que no está entrenado, haciendo una labor que no conoce realmente".
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