CIENTÍFICOS británicos probarán un nuevo páncreas artificial en niños con diabetes tipo 1.
El dispositivo permitirá a los pacientes con diabetes un estilo de vida más flexible
El aparato permitirá al usuario un control más estricto de sus niveles de glucosa en la sangre.
Además, evitará la necesidad de repetidas inyecciones para monitorear esos niveles y suministrarse insulina.
Según los expertos, el dispositivo permitirá a los pacientes con diabetes un estilo de vida más flexible y ofrecerá más defensas contra complicaciones.
"Es un avance importante" dijo el doctor Santiago Muzzo, pediatra y endocrinólogo infantil de la Clínica Alemana en Chile.
"Primero, porque la diabetes tipo 1 está aumentando y segundo porque a medida que pasan los años el control de la enfermedad se vuelve más difícil", señala.
El llamado sensor de glucosa computarizado será puesto a prueba por científicos de la Universidad de Cambridge en enero próximo.
La diabetes tipo 1 es un trastorno en el que el páncreas tiene una capacidad limitada de producir insulina, que es necesaria para regular los niveles de azúcar en la sangre. Es por eso que los pacientes diabéticos necesitan probar manualmente sus niveles con un medidor de glucosa, que analiza una gota de sangre obtenida con un pinchazo en el dedo.
El páncreas artificial podría evitar la necesidad de inyectarse diariamente.
Posteriormente debe inyectarse la cantidad necesaria de insulina hasta seis veces al día, ya sea con una bomba de insulina o una jeringa.
Este, sin embargo, es un proceso incómodo y poco preciso y regular la glucosa en la sangre de niños y adolescentes puede ser extremadamente difícil.
Según Muzzo, "el control de la diabetes, especialmente en la etapa de la pubertad y adolescencia, es muy difícil por los cambios psicológicos y hormonales de esa edad", señala.
El páncreas artificial contiene un sensor, un programa de computación que calcula cuánta insulina se necesita para mantener un nivel adecuado de glucosa en la sangre, y una bomba de insulina.
El propósito de la prueba es perfeccionar el algoritmo de la computadora para que el sensor de glucosa pueda "hablar" a la bomba de insulina con efectividad y simular el trabajo de un páncreas normal.
El científico espera que tras una serie de pruebas clínicas durante los próximos dos años, los niños podrán usar el aparato en su propia casa.
Los nuevos sensores son del tamaño de una tarjeta de crédito y se llevan en la piel, leen los niveles de glucosa minuto a minuto.
Si se logra un monitoreo continuo de la glucosa y además la posibilidad de infusión de insulina cada vez que el paciente coma, sin duda mejorará la calidad de vida del paciente.
La Universidad de Cambridge es uno de nueve centros de investigación internacional que probarán el páncreas artificial.
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Prueban páncreas artificial
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autor
Katherine Palacio P./
Fecha y hora de publicación