Plaga de langostas amenaza cultivos

Una plaga de langosta ha invadido desde el pasado martes grandes extensiones del estado mexicano de Yucatán y amenaza con devastar miles de hectáreas de cultivos de la zona, informaron las autoridades de ese estado.
Las autoridades han organizado brigadas para frenar el avance de esta plaga que se ha convertido en una amenaza para los cultivos de hortalizas en varios municipios yucatecos.
El secretario de Desarrollo Rural de Yucatán, Roger González, dijo que la plaga ya ha afectado a unas mil hectáreas y se ha acercado a Mérida, capital del estado, donde se concentran los pastizales y las siembras de maíz.
González indicó que las brigadas han comenzado a atacar a la plaga mediante la utilización de químicos que no tengan un impacto ecológico.
Añadió que esta lucha se realiza principalmente de noche debido a que es cuando el insecto se encuentra en tierra, ya que durante el día está en movimiento.Por su parte, el coordinador de la campaña contra la langosta, Mario Poot, indicó que en los últimos días han detectado ocho nubes de langosta en diversos municipios con extensiones de varios kilómetros.En el 2000 se presentaron las más fuertes plagas de langosta en el sureste mexicano provenientes de Guatemala y arrasaron varios miles de hectáreas de cultivos en los estados de Tabasco y Campeche, cercanos a Yucatán.
Regularmente las plagas de langosta se presentan en esa región del Golfo de México a finales de febrero y principios de marzo debido a las condiciones climáticas que favorecen su reproducción acelerada.
Las langostas del desierto consumen su propio peso (dos gramos) de alimento al día. La extensión de las nubes de langostas oscila entre menos de un kilómetro cuadrado a cientos de kilómetros cuadrados.
En las nubes de densidad media, cada kilómetro cuadrado contiene aproximadamente 50 millones de langostas. El total de langostas de cada nube varía de unos cientos de millones a decenas de miles de millones.
En el estudio participaron 11.711 trabajadores de salud, todos hombres.
El consumo moderado de alcohol, que incluyó uno o dos vasos de cerveza, copas de vino o tragos de licor, redujo el riesgo de los voluntarios de sufrir un infarto, incluso a los que padecían hipertensión.
Y los hombres que consumieron menos de una bebida cada dos o tres días no mostraron menos riesgos de sufrir infartos que los no bebedores.
La hipertensión es un trastorno caracterizado por presión sanguínea crónicamente alta y si no se le controla puede conducir a derrames cerebrales o a insuficiencia cardiaca e infartos.
"Debido a que el consumo de alcohol en exceso claramente aumenta la presión arterial, se aconseja a los hombres con hipertensión no beber", dicen los investigadores de Harvard.
"Pero nuestros resultados sugieren que si los hombres beben con responsabilidad, el alcohol podría ser beneficioso", agregan.
Los expertos subrayan sin embargo que el alcohol pueden dañar la salud y no debe ser utilizado como una medicina.
"Hay que hacer hincapié -dice la doctora Grinfeld- en que el volumen que se puede consumir es muy moderado, porque a medida que uno va aumentando el consumo de alcohol los beneficios van disminuyendo y pasa a ser un riesgo".
"El alcohol se metaboliza a nivel hepático", dice Liliana Grinfeld".
"Y si el hígado, que es el laboratorio natural del organismo, tiene un exceso de alcohol, está muy ocupado en metabolizar el alcohol y esto es dañino para todas las otras funciones beneficiosas que este órgano debe realizar".
Según el estudio de Harvard, más de tres bebidas al día aumenta la presión arterial y los riesgos de hipertensión.
Investigaciones en el pasado han demostrado que el consumo de alcohol disminuye el riesgo de enfermedades cardiovasculares aumentando los niveles de colesterol "bueno" y esto posiblemente adelgaza la sangre.
Los expertos afirman que, en lo que a consumo de alcohol se refiere, existe una sutil línea que distingue los beneficios y los riesgos.
Es por eso, dicen los expertos, que es importante que todos los individuos con presión alta discutan su consumo de alcohol con sus médicos. "El alcohol no debe ser una medicina, y está muy lejos de serlo -dice la doctora Grinfeld- así que no debemos ni exagerar sus beneficios, ni exagerar sus riesgos".


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262091
autor
José Miguel Domínguez F.
Fecha y hora de publicación