LA PAJA canalera en los últimos años se ha apoderado de toda la ciudad y las afueras del país, sin que nadie adopte las medidas necesarias para controlarla. Esta situación ha llevado a todos los países del Continente Americano a tener a Panamá en la mira, ya que ninguna nación desea correr el riesgo de infectarse de esta terrible plaga.
Para botánicos, biólogos y agrónomos, los países de América están temerosos, ya que la misma puede extenderse más allá de nuestras fronteras y causar graves problemas ecológicos, económicos, sociales y políticos.
Hasta el momento, el primer problema que ha ocasionado la paja canalera es que la Fundación Shinmatsu ha tenido que dejar de sembrar los guayacanes, y trasladar el proyecto a la provincia de Chiriquí.
Según Jorge Matsufuji, de la Fundación Shinmatsu, es hora que las autoridades adopten las medidas necesarias para controlar esta paja que llegó al país con el fin de evitar la erosión en el área canalera y se ha salido de control.
Sin embargo, las autoridades ambientales panameñas señalan que han estado realizando programas dirigidos al control de este azote ecológico, ya que cada día gana más terreno, afectando el desarrollo de las diferentes especies de árboles que crecen en el país como espavé, caoba, guayacán, corotú, jobo, balo, entre otros.
De acuerdo con Carlos Melgarejo, jefe de Desarrollo Forestal, de la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), se han emprendido algunas iniciativas para el control de la paja, a través parcelas agroforestales y la reforestación, pero no ha sido suficiente.
Debido a esta situación las autoridades ambientales han estado analizando la posibilidad que la "paja canalera", prima de la caña de azúcar pueda proporcionar biomasa para la generación de energía alternativa, ya que hay tres empresas que han estado realizando pruebas para utilizarla como generadora de "biocombustible" y existen grandes posibilidades para que sea productora de "etanol"
Según Malgarejo, se cree que esta es una buena alternativa que permitirá el manejo de la biodiversidad donde está se encuentra, específicamente en el área canalera.
Sin embargo, el funcionario dijo que hay áreas de acuerdo con su circunstancia que no serán factibles para el aprovechamiento del "etanol", pero si para programas de reforestación.
La Saccharum sponteum conocida comúnmente como "paja canalera", es originaria de Vietnam. Se dice que fue traída a Panamá para la época de la construcción del Canal, con el objetivo de evitar la erosión en los taludes en el Canal, convirtiéndose hoy en una paja benéfica y perjudicial.
El primer informe escrito para Panamá sobre su introducción data de 1978, en el libro sobre la flora de la Isla de Barro Colorado, sin embargo el Jardín Botánico del estado de Misouri en Estados Unidos, tiene información al respecto desde el año 1966.
Actualmente la ACP reforesta con plantas nativas las áreas cerca a la cuenca del Canal, que son las más afectadas, porque al crecer la paja canalera junto a la nativa, ésta fue pasto de las llamas y ha ido desapareciendo porque demoran más en reproducirse.
Toda esta actividad de reforestación con plantas nativas, se lleva a cabo con el monitoreo del Instituto de Investigaciones Tropicales Smithsonian.
Apesar de ser perjudicial, la paja canalera también es beneficiosa porque cubre rápidamente espacios y sirve como hábitat a numerosas especies animales: ranas, conejos pintados, venados, monos perezosos, osos hormigueros, ñeques, ratas, zarigüellas, gallinazos, entre otros animales. Sin embargo, la paja canalera es un peligro, pues puede originar incendios en el verano.
La Fundación Shinmatsu está a la disposición para montar una campaña, misma que desde ya iniciará con la población civil, para proponer medidas de control.
Una vez esta paja se apropia de un terreno, su erradicación cuesta 800 dólares por hectárea, pero su erradicación total demora 2 años.
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La "terrible" paja blanca
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