Debido a los numerosos esfuerzos que se han estado haciendo desde hace años por entender los cambios celulares que están asociados a la aparición del cáncer en humanos, se han mejorado las técnicas de detección de enfermedades malignas, incluyendo los cánceres bucales.
Es por eso que todos profesionales de la salud han sido alertados de la importancia de la examinación completa del área de cabeza y cuello, detección temprana de cáncer y manejo de las personas ya enfermas.
Además, se está poniendo mayor énfasis en la prevención mediante la identificación de factores de riesgo como el uso del tabaco y consumo de alcohol, los cuales están asociados a cambios tisulares cancerígenos.
Muchos tipos de cáncer como por ejemplo las leucemias agudas o crónicas presentan signos y síntomas en boca, como sangrado de las encías, ulceraciones y descamación, agrandamiento de las encìas y necrosis. Los tejidos orales a veces sufren como resultado de la quimioterapia o transplante de médula òsea, que son el tratamiento para algunas leucemias y demás cánceres.
Es muy importante acudir al odontólogo antes de ser tratado con quimioterapia, radioterapia o antes de recibir un transplante de médula ósea. Asimismo, el odontólogo debe saber que las complicaciones orales pueden llegar a ser dolorosas y pueden tener un impacto negativo en la calidad de vida del paciente.
La radioterapia puede producir daño en la mucosa bucal, en las glándulas salivales y en el hueso, dando como resultado falta de salivación, pérdida del sentido del gusto, infecciones bucales y caries extensas.
Las enfermedades orales preexistentes pueden incrementar el riesgo de complicaciones por lo que se recomienda un examen dental completo.
Antes de iniciar la quimio o radioterapia se debe enfatizar mucho en enseñar tècnicas de higiene oral diaria como el cepillado dental, uso de hilo dental y el uso de una pasta con flùor.
La eliminación profesional de la placa dentobacteriana y el cálculo, que son los principales causantes de la inflamación de las encìas (gingivitis) y de la caries, así como las aplicaciones de flúor tópico y la utilización de enjuagues antimicrobianos o que inhiban el crecimiento bacteriano, es importantísimo para evitar infecciones recurrentes en la sangre (septicemias).
También se deben eliminar todas las restauraciones que puedan causar irritaciones en la mucosa de la boca (calzas mal adaptadas o fracturadas). El paciente debe evitar comer comida abrasiva o muy dura que pueda lastimar los tejidos de su boca.
Las extracciones dentales se pueden realizar pero siempre y cuando, antes de iniciar el tratamiento contra el cáncer, haya cicatrizado la herida. Se deben eliminar absolutamente todos los focos de infección que estén presentes en la boca del paciente con cáncer.
Según la Sociedad Americana del Cáncer, anualmente se diagnostican más de 1 millón de casos de cáncer, de los cuales 35, 000 corresponden a la cavidad bucal.
La edad sigue siendo el factor de mayor riesgo de los muchos que contribuyen al desarrollo del càncer bucal.
Más del 95% aparecen en personas mayores de 40 años, siendo 63 años la edad promedio de aparición.
Las localizaciones más frecuentes son en lengua, la orofaringe, el labio y el suelo de la boca y como factores predisponentes en su aparición podemos enumerar el tabaquismo, el alcohol, la mala higiene bucal, la presencia de agentes traumàticos o irritantes constantes, entre otros.
La forma más frecuente de aparición de lesión maligna en boca es el carcinoma epidermoide, epitelioma espinocelular o carcinoma de células esmosas.
Su frecuencia es tan alta que representa el 80% de las lesiones malignas de cabeza y cuello. Clínicamente se manifiesta como una lesiòn de las mucosas de la boca de larga evolución, que no cede a ningún tratamiento.
Puede aparecer a manera de una úlcera que no cicatriza, con bordes endurecidos y que por lo general no duele; en forma vegetante, es decir, a manera de lesión excrecente o abultada y que tiene mejor pronòstico que la anterior; o mixta, como una lesiòn abultada y ulcerada en el centro.
Desde esta lesión inicial en cualquiera de sus formas, el cáncer puede invadir el maxilar y la mandíbula.
El diagnóstico temprano es crucial para pronosticar los ìndices de curaciòn del paciente.
El odontólogo es el primer profesional de la salud que en muchas ocasiones tiene la oportunidad de sospechar la existencia de un cáncer bucal. Además de la exploraciòn de la cavidad bucal, se debe explorar tambièn el cuello, y se deben utilizar técnicas de diagnóstico más específicas como la resonancia magnética, la tomografía axial computarizada y la gammagrafía.
El cáncer bucal se trata en forma combinada con cirugía radical y agresiva, radioterapia y quimioterapia.
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