El panameño que descubrió el control genético del gen NM23

Científicos panameños se destacan a nivel internacional. Un ejemplo es Abel De la Rosa Ocaña, quien estuvo al mando del desarrollo de uno de los primeros ensayos de carga viral para el Virus de Inmunodeficencia Humana (VIH) y del primer ensayo de secuenciación de ADN aprobado por la FDA, el ensayo para genotipificacion de VIH, el cual se utiliza para determinar la resistencia del VIH contra antirretrovirales.
Además, descubrió un test que permite que en dos horas se pueda conocer cuál es la carga viral de un paciente con VIH/ SIDA, mientras que otros test de diferentes empresas farmacéuticas tienen una duración de 8 horas.
Otro de sus aportes es el descubrimiento y control del gen NM23 en el cáncer de seno, incluso este investigador participó en la elaboración de las primeras pruebas ELISA, para detectar el virus del SIDA en Panamá.Desde muy joven, De La Rosa sintió el deseo de destacarse dentro de la investigación. Cuando tenía 16 años ya le gustaba la medicina y se escapaba para asistir a las autopsias, mientras que sus compañeros lo hacían para ir a las fiestas.
La historia De La Rosa inició cuando tuvo que viajar a California, Estados Unidos, debido a que en Panamá la educación confrontaba una crisis -la huelga magisterial de 1979- que afectaría hasta a las escuelas privadas.
Debido a esa situación, sus padres lo enviaron a la casa de su tío, el Dr. Roberto Ocaña, ginecólogo – obstetra. Desde entonces, ya tenía la intención de destacarse en el campo científico, por ello se graduó del Redlands Hight School en California y regresó a Panamá a tomar cursos electivos en la Florida State. En su mente, solo existía la idea de estudiar patología y volver a California.
Sin embargo, para su tío Ocaña, este joven solo sería bueno en la profesión si resistía hacer una autopsia, y le consiguió un cadáver de una mujer joven con cáncer pancreático e inició su camino en la ciencia.
Durante su estadía en la Universidad de California, en San Diego, obtuvo una Licenciatura en Microbiología. Sus profesores fueron el Dr. Francis Crick, quien en 1953 fue Premio Nobel por haber descubierto la estructura del ácido desoxirribonucleico (ADN), el Dr. John Holland, virólogo que descubrió la vacuna contra la polio.
Uno de los profesores que le ofreció su primera oportunidad de trabajar en un laboratorio fue el Dr. Willie Brown, que lo convirtió en tutor de la clase de micobiología médica.
Cuando estaba en el laboratorio, De La Rosa empezó a trabajar con bacterias y biología molecular para extraer ADN de las células, entre otras técnicas. Justo en ese momento fue el "boom" en el mundo del HTLV que luego pasó a llamarse Virus de la Inmunodeficiencia Humana (VIH).
Su empeño lo llevó a ser uno de los primeros en realizar la técnica ELISA (Enzyme Linked Inmunoabsorvent Assay) para detectar el VIH, en conjunto con el Dr. Basilio Gómez en el Instituto Conmemorativo Gorgas.
Según explicó De La Rosa, la técnica ELISA se basa en la detección de un antígeno inmovilizado sobre una fase sólida mediante anticuerpos que directa o indirectamente producen una reacción frente a un producto, por ejemplo un colorante, puede ser medido espectofotométricamente.
También efectuaba southern blot, es decir, una técnica molecular del virus del papiloma humano. Durante esta investigación tuvo el apoyo de un grupo de especialistas como la Dra. Rosa María Britton, Dr. Juan Ramón Arosemena y otros.
El futuro para De La Rosa en el Instituto Conmemorativo Gorgas brillaba, al punto que el Dr. Bill Reeves le solicitó que continuará realizando investigaciones, sin embargo decidió viajar a Miami University a estudiar, becado, un doctorado y con todas las facilidades que puede desear un estudiante para superarse y ser mejor cada día.
De La Rosa señaló que al viajar a Miami compartió con el Dr. Jim Johnson y comenzó a trabajar con la homocistina, que es un producto intermedio del metabolismo de la metionina y no existe como tal en los líquidos orgánicos. La homocistina es parecida a un aminoácido y de llegar a faltar en el organismo puede producir serios trastornos metabólicos.
Luego de prepararse profesionalmente, a De La Rosa le ofrecieron trabajo en el Instituto Nacional de Salud, específicamente en el Instituto Nacional de Cáncer, en Estados Unidos.
Allí trabajó en el Laboratorio de Bioquímica, junto con un equipo de científicos que logró descubrir el gen NM23, que está asociado con el cáncer de seno.
De acuerdo con De La Rosa, el tumor de seno no mata a la mujer, sin embargo, si este se ha esparcido al sistema linfático debajo del brazo, pulmones o hueso sí hay peligro, por ello es que se debe tratar de detener la metástasis. Entonces, comenzó a trabajar para ver cuáles eran los factores que causan la metástasis, de allí fue que se descubrió el gen NM23 y que un tumor maligno no se regenera cuando hay mucha proteína en este gen.
Después de trabajar en centros de investigación del Gobierno, empezó a incursionar en el ámbito privado convirtiéndose en un empresario de biotecnología, que desarrolló el ensayo de carga viral en 1995, que mide la cantidad de virus en la sangre de un paciente infectado con el VIH.
Para De La Rosa, sin ese tipo de ensayo de carga viral no hubiera sido posible el desarrollo de medicamentos como la triple terapia.
Cada uno de los aportes y descubrimientos De La Rosa lo llevan a continuar con entusiasmo dentro del campo científico, al punto que tiene su propia empresa de biotecnología.


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266770
autor
Aleida Samaniego C.
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