El luchador mexicano "El hijo del santo", heredero del combate a favor de la justicia que vivió en el cine su padre, y como él "enmascarado de plata", saldrá de los cuadriláteros para defender a las ballenas y las tortugas de la depredación.
"Ahora me metí en un asunto muy serio porque no es una película, es una lucha real", declaró a Efe "El hijo del santo" sobre su incorporación, como portavoz, a la organización Costa Salvaje, que defiende los recursos marinos y costeros en el Pacífico, desde Estados Unidos hasta Centroamérica.
Como hijo de "El santo", legendario luchador mexicano (1917-1984), "tengo una imagen pública y la obligación de cooperar, y vamos a tratar de que de manera pacífica la gente tome conciencia y escuche" sobre los problemas de la contaminación de los mares y sus costas.
"De seguir las tendencias actuales de pesca, para el año 2048 no habrá nada que pescar en los mares del mundo", manifestó "El hijo del santo", que, como su padre, jamás se despoja de su máscara plateada.
Las ballenas y su centro de reproducción en la laguna de San Ignacio, en la península mexicana de Baja California, y las tortugas que son pescadas para consumo humano, serán los primeros protegidos del luchador.
La campaña de "El hijo del santo" comenzará el 19 de marzo en Tijuana, ciudad de México fronteriza con Estados Unidos.
Al mismo tiempo que plasma el estado actual de las teorías, examina sus posibles implicaciones para la sociedad.
El estudio sobre los derechos de los robots, titulado "Sueño utópico o el surgimiento de las máquinas", examina el desarrollo en el campo de la inteligencia artificial y cómo este pude afectar al derecho y la política.
En la investigación se señala que podría darse un "cambio monumental" si los robots se desarrollan hasta alcanzar la capacidad de reproducirse, superarse y desarrollar su propia inteligencia artificial. Dentro de 20 ó 50 años se les podría reconocer los derechos.
Si esto ocurriera, los robots adquirirían ciertas responsabilidades tales como el deber de votar, de pagar impuestos, y quizá incluso cumplir el servicio militar obligatorio.
Por el otro lado, la sociedad asumiría la responsabilidad de cuidar a sus nuevos ciudadanos digitales, indica el informe.
Un robot no puede dañar a un ser humano ni, por inactividad, permitir que un ser humano sea dañado.
Un robot debe obedecer las órdenes que le da un ser humano, a excepción de aquellas que interfieran con la primera ley.
Un robot debe proteger su propia existencia, siempre y cuando esta protección no interfiera con la segunda ley.
Los nuevos lineamientos podrían reflejar las tres leyes de la robótica, creadas por el escritor Isaac Asimov en su novela corta "Runaround" en 1942, dijo Park Hye-Young, ministro del equipo de robots.
ESPACIO PUBLICITARIO — Top (≤100px)
"El hijo del santo" defenderá a las ballenas y tortugas
BOX — 300×250 / 336×280
Categoría
- Inicie sesión para enviar comentarios
old id
269784
autor
José Miguel DomÃnguez F.
Fecha y hora de publicación