Treinta y cinco años después de ser expuestos en el Museo Británico, los tesoros de Tutankamon vuelven a Londres, pero su máscara funeraria de oro, el objeto que se asocia más tradicionalmente con el "faraón niño", se queda en El Cairo.
"La máscara de oro es muy frágil", afirmó hoy el secretario del Consejo Supremo de Antig edades (CSA), el egiptólogo Zahi Hawass, al justificar la decisión en la presentación de la exposición, "Tutankamon y la edad dorada de los faraones", que podrá visitarse a partir del 15 de noviembre próximo.
"Somos los guardianes de los monumentos. Tenemos que protegerlos. Si algo le ocurriera a la máscara, la historia no nos perdonará", afirmó.
Tras recorrer varias ciudades estadounidenses, en noviembre llegarán a Londres más de 130 objetos, todos ellos con una antig edad de entre 3.300 y 3.500 años.
Cincuenta proceden de la tumba del rey Tut, descubierta en 1922 por el arqueólogo británico Howard Carter en el Valle de los Reyes (sur de El Cairo), como su diadema real y una de los recipientes de oro y piedras preciosas que contenían los órganos internos momificados.
La máscara de oro ya pudo verse en Londres en 1972, cuando 1, 7 millones de personas, entre ellas la reina Isabel II, visitaron la exposición que el Museo Británico dedicó al faraón que murió siendo todavía adolescente tras reinar durante una década.
Aquella exposición, para la que algunos llegaron a esperar colas de hasta ocho horas, sigue ostentado el récord como la más visitada de Londres de todos los tiempos.
Y por eso cuando el Gobierno del Cairo decidió que las posesiones del faraón niño volvieran a salir al extranjero, la capital británica era una sede incuestionable.
La razón que ha llevado esta vez a las autoridades egipcias a permitir salir del país algunas de sus joyas es económica y hoy al secretario del Consejo Supremo de Antig edades (CSA) no le dolieron prendas en reconocerlo.
"El dinero que se logre con la exposición va a ir destinado a la construcción de un museo y a obras de restauración", explicó Hawass, que estimó en cien millones de dólares los fondos que esperan conseguir con la iniciativa.
La exposición también reúne objetos de otros faraones de la dinastía XVIII (1555-1305 antes de Cristo), como Amenhotep II y Tutmosis IV, bisabuelos de Tutankamon, y dedica una sala a Carter, cuya tenacidad permitió el hallazgo de la tumba faraónica mejor conservada y más intacta de todo el Valle de los Reyes.
El faraón niño siempre ha fascinado al público, intrigado por el misterio que aún existe sobre la causa de su muerte y la maldición que, según la leyenda, Tutankamon echó sobre todos aquellos que descubrieron su tumba.
Hoy día se sabe que Tutankamon no murió a causa de un fuerte golpe en el cráneo, pero pudo ser asesinado o ser víctima de un accidente.
La exposición "Tutankamon y la edad dorada de los faraones", la visitaron en Estados Unidos más de tres millones de personas y en Londres ya hay reservadas más de 120, 000 entradas.
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Tutankamon regresa a Londres sin su máscara
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autor
Katherine Palacio P./
Fecha y hora de publicación